14 diciembre 2012

¿Y el sexo de las cenas de navidad dónde está?


Se supone que aquí en Dinamarca las cenas de navidad (julefrokost) en el trabajo se hacen para tener una excusa para emborracharse y tener de una vez sexo con aquella persona que has deseado llevarte al huerto durante todo un año de compartir oficina. Se supone que para eso sirve tanto juego, tanto baile, tanto comentario semi subido de tono. Pero desde luego o la gente con la que yo me junto es muy mojigata o al final todo se queda otra vez en un rumor que no consigo ver confirmado en la realidad, porque está claro que en mis cenas de navidad no he visto que ni yo ni los demás hayan aprovechado para echar todos esos polvos pendientes... Y mira que desde luego por mi parte tenía posibles candidates.

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09 diciembre 2012

No más regalos de navidad

Ya cuento dos años en los que he conseguido pasar diciembre sin acercarme a una sola tienda para comprar un dichoso regalo por navidad. Y sin decir ni una vez la maldita frase estúpida de "feliz navidad". Y espero seguir así . No quiero comprar regalos de navidad. No celebro la navidad, ¿por qué tendría que dar regalos a nadie bajo ese motivo? ¿Para qué alimentar el consumismo y la ilusión de creer en toda esta farsa? Si quiero regalarle algo a alguien, hay mil cien ocasiones en las que es mejor hacerlo que en este momento. ¿A quién le gusta recibir regalos que se hacen por obligación y que son comprados con una sensación de tener que buscar una cosa más para la lista? No, gracias. No quiero regalos. Y no, no voy a regalar nada. Y eso no dice nada de mi interés por nadie. Exactamente igual que los regalos de les demás tampoco dicen nada de nada sobre el supuesto amor que sienten por ti.

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24 noviembre 2012

Borrades

Tienes razón, tengo que dejar de aferrarme al pasado si ese pasado ya no tiene sentido para mí. ¿Para qué mantener la posibilidad de que haya un contacto futuro cuando esa puerta semi abierta solo me molesta y cuando ese posible retorno ni lo deseo ni lo espero? Seguir teniéndola ahí es solo alimentar los mismos sinsentidos de siempre. Tanto en mi cabeza como en la cabeza de les demás. Así que ya está. Borrades de mi Facebook. Borrades de mi móvil. Borrades de mi presente.

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20 noviembre 2012

Violencias en el Día de la Memoria Trans*

Hoy 20 de noviembre en el mundo se celebran multitud de actividades para recordar a todas las personas trans* que han muerto por culpa de las agresiones basadas en la transfobia, el cissexismo y sus primos cercanos, la homofobia, el machismo y demás. Las personas trans* seguimos sufriendo todo tipo de asaltos a nuestros cuerpos, nuestras mentes, nuestras propiedades, nuestras identidades, nuestros entornos, nuestros derechos... Las muertes trans* no son más que la punta del iceberg de las demás violencias (física, emocional, verbal, material, estructural...) que vivimos. Violencias que provienen de todos los ámbitos en los que nos movemos: nuestras familias, nuestres amigues, nuestres conocides, les individues que nos cruzamos de forma casual a lo largo de la vida, la policía, las instituciones, la legislación, las estructuras sociales, políticas, económicas, los estados...

En un día como hoy no puedo evitar sentir dolor, rabia y tristeza al ver que hasta los puntos más básicos de mi identidad trans* me son negados de forma consecuente hasta por las personas que tengo más cerca. Que se dirijan a mí por mi antiguo nombre, por mucho que figure en mi DNI, lo vivo como una agresión. Sobre todo cuando sucede en un día como hoy y por alguien que sabe que es tal día y que yo soy trans*. Lo mismo que el que hablen de mí con pronombres y terminaciones femeninas. U oír como alguien se refiere a mí como "mujer", "chica", "señora" o similar. Y percibir el sexismo que me trata como mujer cisgénero y me intenta subyugar a una posición inferior. Por no hablar de tener que sentir esas miradas escrutadoras buscando en mi torso la señal indicadora de mi género. O ser sometide a preguntas completamente inaceptables por cualquier individue que le venga en gana, que van desde el aspecto de mis genitales hasta el motivo por el que todavía no he decidido quedarme embarazade. 

Hablo con mis amigues cisgénero y de cada dos frases una contiene algo que muestra una falta de respeto a mi identidad. 

Hablo con el resto del mundo y cada frase contiene un asalto a mi identidad.

Escucho lo que se dice que no va sobre mí en este planeta y cada media frase está llena de presunciones sobre el género, la sexualidad, la identidad, la forma de vida y de relacionarse, la etnicidad y demás, que hacen que mi vida sea completamente invisibilizada y borrada.

Estoy harte de tener que soportar golpes. Físicos. Verbales. Psíquicos. De tener que corregir a la gente. De sentir que no puedo decirle a mis amigues una vez más que sus errores me duelen, porque soy yo quien tiene que ser comprensive ya que elles hacen lo que pueden. De no poder mandar a la mierda a mi jefe cada vez que me llama "muchacha" o me trata como si fuera imbécil solo porque el muy gilipollas me lee como mujer. De no poder pegarle una patada en la boca al conferenciante de turno que cuenta, como me ha pasado hoy, que las mujeres son tal y él como hombre es cual, y por supuesto cual es mejor que tal... 

Estoy hasta mi coño-polla de oír basura y ver que lo único que avanza es que ahora hay días como este, Día de la Memoria Trans*, en el que las personas trans*, y solo nosotres, nos juntamos a recordar con velas, canciones y discursos a nuestres caídes en las incontables batallas de esta guerra infinita contra el cissexismo y la transfobia. Es hora de reaccionar. La violencia que vivimos cada día solo merece una respuesta: mayor violencia

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14 noviembre 2012

Si estás igual solo que acompañado

Ya me he cansado. Si estás igual solo que acompañado, evidentemente no hay un motivo para dedicarle más tiempo a intentar hacer planes contigo, a intentar crear momentos de ocio compartidos. Si estás incluso mejor solo que acompañado, entonces ni siquiera hay un motivo para vernos. ¿Para qué quiero yo invadir tu soledad con mi presencia y mis palabras si tú te sientes mejor sin mí? No hace falta que malgastemos el tiempo de este modo. Si por tu parte no hay ninguna muestra de interés, o más bien, si lo que sucede es que no solo no hay muestras sino que tampoco hay ningún interés, entonces es mejor que estés solo. Tanto por ti como por mí.

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08 noviembre 2012

Amor unidireccional, recíproco o multidireccional

El idioma que hablamos construye y determina de manera casi imperceptible la forma en la que vemos el mundo. Ese cristal a través del que he recibido muchos de los conceptos con los que he crecido, el español, es un filtro que en muchas ocasiones no me ha dejado ver más allá de mis narices. Un ejemplo claro. O yo me equivoco o el concepto amor en español no dice nada acerca del número de personas que deben poseer ese sentimiento. No se menciona pues si es algo unidireccional o si es necesaria una reciprocidad para que se dé semejante sentimiento. Así, si tú sientes algo intenso por alguien y ese alguien no siente nada por ti, en español a menudo dirías que quieres amas a esa persona. Si dos individues desarrollan ese mismo sentimiento intenso de forma recíproca, seguimos hablando de querer o amar. Y si un grupo comparte ese mismo sentimiento hacia el grupo pero no hacia todes y cada une de les individues de ese grupo, o no en el mismo modo, seguimos hablando de amar. Amor pues en español es un concepto que incluye algo unidireccional, recíproco y multidireccional. No tenemos palabras diferentes para nombrar las diferentes situaciones, y eso nos hace confundirlas y entender que son lo mismo.

Esta simplicidad conceptual del español en cuanto a este sentimiento ha creado en mi cabeza una forma de ver el mundo de la que no era consciente. Incluso cuando he aprendido otros idiomas que disponen de varios vocablos para referirse y diferenciar estas ideas, durante mucho tiempo no había sido capaz de saltarme mi propio filtro y dejar de hacer esos términos como sinónimos o quasi-sinónimos cuando en realidad no lo son. Y eso es un problema, porque afecta sin duda a mi manera de vivir esos sentimientos. Y a las expectativas que tengo sobre ellos. Y ahora que por fin despierto a otras realidades, veo que para mí el "verdadero" amor, ese del que yo he ido hablando, no puede ser unidireccional, porque el amor, como todo lo demás, no es, sino que se construye en un diálogo, se hace

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23 octubre 2012

Este blog está moribundo

Este blog está moribundo. ¿O soy yo? Ideas no me faltan, motivos para escribir menos todavía. Pero no me identifico con lo que veo, con lo que leo aquí. Ni con su estética, ni sus palabras, ni su estilo, ni sus fotografias, ni su filosofía, ni su semi coherencia interna que no es coherente con mi presente, ni en muchos casos con mi pasado. 

Leo y siento repulsión. Ya ni siquiera leo. Solo los comentarios que me van dejando, y últimamente gracias a un insistente robot que cada hora vomita spam hasta eso se ha vuelto tedioso. Cientos de comentarios cada día y todos son basura. Hablo sole. Hablo para robots que solo me visitan para promover sus viagras y antidepresivos. Escribo y con ello dejo grabados pensamientos que no reconozco, que no comprendo, que no son míos. La mayor parte de lo escrito es igual de basura que lo que me deja ese incansable robot. Asuntos insignificantes. Temas superficiales tratados de forma todavía más superficial. Pero yo no soy ese robot, yo sí me canso. ¿Seguir escribiendo? A veces entro para escribir y lo único que me dan ganas es de comentar bajo alguna entrada de forma agresiva, crítica, insultando a ese energúmene llamade Lille Skvat por publicar semejantes estupideces o trivialidades. Yo contra mí. Contra mi pasado. O más bien contra esta imagen pública que he creado de mí y que nunca fui yo. 

¿Por qué no publiqué todas esas otras cosas menos triviales que rondaban mi cabeza? ¿Por qué no lo hago ahora? Hace falta energía, tiempo. Y un objetivo... que yo ya no veo. Publicar por publicar es solo crear basura. Y publicar algo más interesante, ¿tiene acaso sentido en este blog lleno de vacuidad?

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21 septiembre 2012

Control del cuerpo, rechazo y pedos

No entiendo por qué incluso viendo que a ti te resulta tan fácil ser cuerpo ante mí, a mí me resulta en algunas facetas tan difícil. No a la hora de desnudarme, de tener sexo, de mostrarte mi cuerpo o de hablar de él. Pero sí, y de forma muy clara, a la hora de hacer de mi cuerpo un actor que produce olores, líquidos, materia, sonidos y demás. Llevo meses dándole vueltas, analizando a qué se debe tal nivel de autocontrol, de disciplina corporal, y aunque sigo sin tenerlo claro del todo, empiezo a tener una hipótesis.

Inicialmente mis presupuestos se centraron en el análisis de mi comportamiento como persona perteneciente a una determinada clase social. Habiendo crecido en un ambiente de clase obrera pobre pero con pretensiones claras de acceder a la clase media, uno de los aspectos más importantes que copiar para las familias que me rodeaban era la patética moral corporal de esa clase tan ansiada. Así he sido indoctrinade en el más estricto control de mis funciones corporales. Desde no comer de forma voraz o ensuciándome o entre comidas, pasando por la aparentemente sagrada ducha cada mañana y el cambio diario de ropa más el uso de desodorantes y perfumes para tratar de esconder los (escasos) olores que puedan quedar después de tanto aseo, hasta semejante control de mis esfinteres y vejiga que durante años sufrí, como muches otres, de consecuencias asociadas como el estreñimiento. Y esto por no hablar ahora de todos esos aspectos que tienen que ver con el género, la sexualidad y demás...

Sin embargo, hoy día creo que ya me he liberado, por medio del análisis y mediante un largo proceso, de una gran parte de esa moral de clase media que se me ha querido inculcar, y con ello también de esa disciplina corporal que nos quiere obligar a ser cuerpos inodoros, insípidos, insonoros y casi inexistentes.

Pero aún así, aunque quiero, veo que no puedo con todo. No puedo sencillamente tirarme un pedo mientras estamos en la cama charlando. Por mucho que vea, oiga y huela que tú lo haces. No puedo cagar con la puerta abierta mientras continuamos esa charla con la que estábamos antes de que mi intestino me exigiera atención. No puedo no sentir vergüenza y apresurarme a lavarme si noto que mi sobaco, mi aliento, mi entrepierna o la parte que sea, desprende ese olor que mi cuerpo produce.

Y por eso sigo dándole vueltas, y al final, tanto marearme he llegado a una nueva conclusión en mi análisis. Por supuesto que mi educación ha influido, qué duda cabe. Por supuesto también que mis traumas infantiles y juveniles y las vivencias desagradables en cuanto a mi cuerpo han jugado un papel a la hora de dejarme disciplinar. Pero sobre todo hoy en día creo que se debe a dos aspectos que van unidos. El primero es mi autoestima y el segundo mis vivencias como persona no cisgénero y queer.

Pienso que con el nivel de rechazo que sufro a diario en una infinidad de campos (desde la aversión a mis ideas políticas hasta la incomprensión de mi corporalidad en cuanto estilo, etnicidad, género/sexo, capacidad/incapacidad y demás) es de esperar que mi mente reaccione tratando de hacer mi cuerpo más deseable. No atractivo, pero sí falto de olor, de sonido, de sabor, de todas esas cosas que culturalmente se pueden valorar como desagradables y que en consecuencia me harían menos deseable. Incluso cuando sé que la persona que tengo delante es alguien que no me rechaza y que hasta desea mi cuerpo, mi miedo sigue ahí, porque sé que yo misme siento ese autorechazo por momentos. Tengo miedo a producir náusea, porque veo, escucho y siento que ya la produzco a tanta gente y de tantas formas por tantos motivos diversos. Y porque sinceramente, con tanto odio dirigido a mi persona, hasta llego a dudar que no tenga un motivo real y visible. Por eso disciplinar mi cuerpo siguiendo esas normas sociales parece una consecuencia lógica y un precio por momentos aparentemente no tan alto a pagar para no vivir todavía más rechazo.

No obstante, igual que he sido capaz de librarme de la mayor parte de las cadenas de la moral burguesa por medio del análisis, deseo librarme de la mordaza que supone el miedo a no presentar un cuerpo deseable y comprensible para vivir menos rechazo como persona trans, queer y radical. A ver si el ser capaz de llegar a esta conclusión y el hacerlo aquí en público me ayuda a romper algunos de esos grilletes del cissexismo y la heteronormatividad y con ello en breve empiezo a comportarme del mismo modo que tú haces y que yo tanto admiro.

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14 septiembre 2012

Si me preguntaras directamente "¿Follamos?"

Te fuiste otra vez sin echar ese polvo conmigo. Acabo de ver en tu Facebook que ya estás en otra ciudad y con ello se difuminó nuevamente cualquier posibilidad de disfrutar de un rato de sexo contigo. Y siempre en realidad parece ser por mi culpa. Por mi inseguridad ante lo que parecen tus avances. Todas esas muestras de interés que creo que veo, contigo no sé si las interpreto bien, y eso me paraliza. Tal vez te estás tocando la entrepierna bajo tu ropa mientras hablas a 20 centimetros de mí para mostrarme que luchas contra las normas sociales, no que me estás invitando a meter mi mano allí. Tal vez me besas en el cuello por juguetear, un simple flirteo, no porque me estés invitando a follar. Sinceramente, si me preguntaras directamente ¿Follamos? creo que funcionaría mejor. Te diría ¡Sí!. De este otro modo podríamos seguir así durante décadas.

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12 septiembre 2012

Tu rollo lésbico

Meses y meses sin cruzarnos, sin tener el más mínimo contacto y, cuando ya apenas recuerdo que existes, me topo contigo en la puerta de la casa. Por supuesto, solo para reafirmarme que nunca escuchaste ni una palabra de lo que dije y que en realidad me has archivado en tu memoria justo como lo contrario de lo que yo intenté durante meses y meses explicarte que era. ¿Cuáles son las primeras palabras que escucho? Mi antiguo nombre y una serie de adjetivos sobre mí todos terminados en femenino. Eres una necia. Tanto intentar mostrar que respetas, que eres cool, que no tienes ningún prejuicio, y ni siquiera has aprendido después de relacionarte durante años con una persona queer las más mínimas reglas de etiqueta para no ofender, para no exhibir tu carencia de entendimiento. ¿Y total cómo ibas a hacerlo de otro modo? En tu cabeza has decidido que yo fui tu único rollo lésbico y que eso te reafirma como esa bisexual que tanto habías ido anunciando y deseando ser. Te equivocas. No fui ni podría ser nunca eso que crees que necesitas para dar validez a esa identidad que tanto deseas adquirir. Por mucho que me agredas usando los nombres, los pronombres y las terminaciones equivocadas no puedes someterme a tu cerrada percepción  cisheteronormativa sexista binaria de la sexualidad, del género-sexo y de la identidad.

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