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11 julio 2012

Xenofobia española contra mí

Aunque ya lo había visto con mucha otra gente no nacida en España, nunca hasta ahora había probado a vivir la xenofobia de les españoles contra mi propia persona. Pero claro, todo llega, especialmente todo lo malo.

Mi nombre real (y no mi seudónimo en este blog) ya no suena español. Mi apellido todavía menos. Ni siquiera cuando vivía en España mis amigues reconocían en mí a una persona con identidad nacional española, o castellana, o lo que sea. No me siento de ese país solo por haber nacido allí. Y desde luego rechazo cualquier idea que me tenga que hacer sentir supuestamente orgullose de "mi país". O que me tenga que hacer sentir españole. Y después de tanto tiempo viviendo fuera del lugar donde casualmente nací, tampoco mis costumbres, mi idioma, ni mi día a día son especialmente españoles ya, si es que alguna vez lo fueron.

Hace unos días un grupo de futbolistas ganaron un partido que provocó una ola de irracionalidad nacionalista en muches de les nacides en España. Algunes de mis amigues, en un ataque de orgullo nacional patético, publicaron banderas, alabanzas y demás sinsentidos nacionalistas en sus muros de Facebook. Yo, cansade de tanta fiesta neonacionalista, publiqué esta entrada en mi blog criticando la locura de tales reacciones. Y escribí en algunos de esos muros de Facebook. Las reacciones, por supuesto, no se hicieron de esperar. Varios emails insultándome. Comentarios en mi blog. Y, cómo no, mis amigues y algunes de sus amigues que reaccionan con agresividad a mis comentarios en Facebook.

Todo esto, no obstante, era de esperar. La gente no es capaz de controlar su furia cuando le tocas lo que siente como motivo de orgullo. Lo más interesante de todo sin embargo fue la forma de agresión que sufrí esta vez. Una persona, con solo ver mi nombre en Facebook, una foto en la que tengo un aspecto no especialmente convencional y mis comentarios antinacionalistas en el muro de una amiga común, se montó en su cabeza una historia que no se molestó ni siquiera en verificar con nuestra amiga compartida. Porque claro, para qué verificarlo, alguien con un nombre extraño tiene que ser extranjere. Alguien con mi aspecto tiene que ser, por supuesto que además de género femenino, une de eses sucies vagues en la Puerta del Sol que en vez de buscar trabajo solo se quejan. Alguien con mis quejas antiorgullo español tiene que haber nacido fuera de España y estar viviendo allí para aprovecharse del sistema. Vamos, que la muchacha decidió que era unA inmigrante viviendo en España, amargadA con su jodido país, aprovechándome de esos recursos que ella crea sin yo aportar nada. Cuando me reí de sus prejuicios, sin confirmar o negar ni mi nacionalidad ni mi lugar de residencia, debió de mirar mi foto un par de veces y decidir que lo que pasaba es que era unA perriflauta suciA, vagA, unA de esAs descerebradAs que no vota a su amado PP.

¿Y qué sucedió con todas sus suposiciones? Que me invitó a no vivir en España porque nadie me obliga. Vamos, el típico "si no te gusta esto, vuélvete a tu país". Y después de descubrir que seguramente había nacido en España, a buscar una trabajo fregando escaleras en lugar de sentarme en la Puerta del Sol.

Xenofobia ramplante. Y prejuicios derechosos y claramente clasistas. Empaquetando toda esta bazofia en el típico discurso que pide respeto a su amor por su país, que no es lo mismo que el nacionalismo ni que ser facha. Porque además, la gente como ella respeta a todo el mundo.

Tenía que sucederme. Con mi nombre, mi lugar de residencia, mi aspecto, mis ideas, (ya) no soy españole. En consecuencia, de ahora en adelante soy objeto de agresión xenófoba también en España. Supongo que esta persona solo intentaba hacerme un favor por si acaso no tenía suficientemente consciencia de la xenofobia europea por adelantado.

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02 julio 2012

¿Pero acaso habéis jugado o ganado vosotres, patanes?

Otra vez. Mi Facebook lleno de nacionalismo estúpido. Banderas de España por todas partes. Gente celebrando por las calles, en la televisión, en los periódicos, en Internet. ¿Celebrando el qué? Que 11 tipos que han dado patadas a un balón en una competición sexista en la que lo único que se promueve es el machismo, el nacionalismo y todos sus estereotipos han ganado por pura casualidad. ¿Y a mí qué? ¿Y a les demás qué? ¿Acaso habéis jugado vosotres, patanes? ¿Acaso habéis ganado el partido vosotres, borregues? Ahora va a resultar que por jugar en nombre de una bandera esos 11 machos me tienen que representar a mí y a vosotres, que si ellos ganan tenemos que sentir algún tipo de orgullo patriótico y algún tipo de sensación de victoria sobre otro país. ¿Para qué? ¿Por qué? 

El fútbol como deporte profesional es un verdadero asco. Promueve todos los sentimientos y comportamientos más desagradables. Pero si hay algo que lo supera en provocar asco es el nacionalismo que florece y parece justificable solo porque se esconde detrás de ese supuesto deporte en algo que se entiende como "competición sana". Nacionalismo es nacionalismo. Y da igual de asco y es igual de criticable e injustificable hoy que el resto del año.

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28 mayo 2012

La policía danesa advierte contra emplear gente que hable inglés

Todavía después de todos estos años alguna gente que encuentra mi blog por casualidad sigue escribiéndome que exagero al hablar de la xenofobia en Dinamarca y de lo difícil que es encontrar un trabajo como inmigrante aquí. Incluso cuando ya la mayor parte de mis entradas no hablan para nada de mi vida como extranjere en este país porque ya me he cansado de ver y repetir lo mismo. Y sin embargo, de vez en cuando aún necesito escribir en reacción a algo, aunque la mayor parte del tiempo no lo haga. Como esta vez en la que la policía se está comportando de una forma tan clara que no entiendo que esto no haya sido parado antes de salir a la luz.

Noticia en los periódicos y todas las televisiones: "La policía advierte en contra los trabajadores que hablan inglés". Da igual dónde lo leas, la conclusión que sacas es la misma: no emplees a personas que hablan inglés porque son estafadoras. Todo metido en una retórica hiper xenófoba llena de invitaciones a contactar a la policía y denunciar a les posibles trabajadores que lleguen buscando empleo solamente con que hablen inglés. Además, por supuesto, hay que anotar sus matrículas de coche y no contratarlos. ¿Los motivos que se dan? El trabajo es de mala calidad y acaba siendo mucho más caro que lo que te han ofrecido. 

Lo primero que pienso es que esto es tan exagerado que es imposible que la policía lo haya dicho así, así que me voy a buscar las fuentes. Acabo localizándolas. Se trata de la policía local del Norte de Selandia, la zona en la que viven las personas más ricas de este país. También el lugar en el que menos inmigrantes se ven por la calle, claro está. Un tipo, danés de "pura raza" a juzgar por la foto y por el nombre (Henrik Suhr), su contacto para la prensa, aparentemente ha dicho todas estas estupideces. En la propia web de la policía local la noticia está un poco cambiada: advierten contra los "ladrones estafadores", "que normalmente son extranjeros y hablan mal danés". Pero como se ve, la base es la misma. Aún así no me quedo satisfeche y sigo investigando hasta encontrarme esto en la propia página de la Policía Nacional danesa en Facebook:

"Pas på! Sommeren er traditionelt højsæson for engelsktalende fup-håndværkere. Typisk tilbyder de asfalt-, flise-, eller brolægningsarbejde af tvivlsom kvalitet og til en pris, der ofte bliver langt højere end det aftalte. Politiet advarer derfor mod, at man uden videre indgår aftaler med engelsktalende arbejdsmænd. Hvis man får en henvendelse fra potentielle fuphåndværkere, bør man i stedet kontakte politiet. //Politi"

"¡Cuidado! El verano es tradicionalmente la temporada alta de los obreros estafadores. Habitualmente ofrecen trabajos en obras de asfalto, azulejos o adoquines de calidad y precio dudosos, que a menudo acaban siendo mucho mayores de lo acordado. La Policía advierte por eso contra realizar acuerdos sin más con trabajadores que hablen inglés. Si recibe una oferta de un obrero potencialmente estafador, debe en su lugar contactar con la policía". Firmado: "La Policía"

Más claro ni el agua. Como los comentarios que aparecen debajo que no han sido censurados y están llenos de racismo y xenofobia, hablando de los extranjeros como plaga.

Llegados a este punto de xenofobia y racismo institucionalizados en el que nadie levanta una ceja ante advertencias de este tipo provenientes de un organismo público, ¿qué se puede hacer? ¿Cómo es posible que no haya quejas ni comentarios en los periódicos de izquierda? ¿Que no haya revuelo político ante tales situaciones? ¿Que ni mis amigues más radicales de izquierda lo comenten en Facebook? La respuesta está clara: porque en realidad suceden todo el tiempo. Dinamarca es un país en el que pronunciarse de forma xenófoba no solo no es criticado, sino que directamente es aplaudido por la mayoría y es producido por instituciones a las que no se pueden criticar. Porque, ¿sabéis cuál es la única solución posible a esta situación? Denunciarlo a la policía. ¡Jajaja!


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06 enero 2012

Desierto urbano

Venía paseando durante más de una hora a las 18 y pico, es decir, ya de noche pero temprano, cruzando literalmente medio Copenhague y no me he cruzado con un alma hasta llegar a mi barrio, el de los inmigrantes. Todo cerrado. Las calles vacías, solo algunos coches que en último momento se dirigían a la cena de turno. Por supuesto, la gente con la que me he cruzado toda con un aspecto claramente no danés, excepto una anciana alcoholizada que esperaba el bus (a la que informé de que no habría autobuses durante horas) y un par de personas que parecían danesas y trans, aunque no puedo saberlo. ¿El motivo de este desierto urbano? Nochebuena a la hora de la cena danesa. Por lo tanto, toda la gente con un mínimo de amor por sí misma y sobre todo por las tradiciones y no sentirse como perdedora, cenando con alguien o escondida en su casa. Solo algunos extranjeros y la gente que de verdad está en el fondo de la escala social danesa deambulando por la calle. La ciudad completamente parada, sin transporte público. El efecto de la navidad que es sagrada y hace que todo el mundo tenga libre durante unas horas. Y a mí me parece una vergüenza parar una ciudad solo para darle el gusto a todos los que ven la familia, las tradiciones, la religión, el consumismo y demás como panaceas que celebrar en el calendario anual.

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25 noviembre 2011

¿Por qué tengo que poner el permiso de residencia?


Estoy harta de los pequeños detalles que me recuerdan que en este país no soy igual de bienvenida que si fuera danesa. Uno de ellos es la insistencia en pedirme poner información sobre mi permiso de residencia cada vez que necesito hacer un pequeño trámite con algún organismo público. Siempre en el formulario tengo que marcar la casilla de no ser danesa y después escribir sobre mi permiso. Así es en cosas completamente irrelevantes como la universidad, el trabajo, mis papeles médicos, etc. Me dan ganas de poner esta foto en su lugar.

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20 noviembre 2011

Derecho al voto visto desde fuera

Fuera de España, como estoy, no he seguido la campaña electoral que hoy termina en una jornada electoral que intuyo va a ser deprimente y catastrófica. Tampoco he tenido que vivir directamente la crisis económica del país en el que nací, aunque no pueda evitar escuchar la creciente xenofobia en el norte de Europa dirigida contra los europeos del sur como consecuencia de las decisiones económicas tomadas por todos en los últimos años. Y aunque no deje de ver las consecuencias de esa crisis aquí, tanto en mi blog y la cantidad de gente que accede a él buscando información sobre cómo trabajar en Dinamarca, como en la calle, donde el número de españoles con los que me cruzo se ha multiplicado exponencialmente. 

Sin embargo, me importa que hay elecciones. Me importa muchísimo. 

Como inmigrante y emigrante, no puedo dejar de pensar en lo importante que es tener derecho al voto. Yo, que soy una persona muy política, no tengo derecho al voto. Ni en Dinamarca ni en España. 

En España porque el cambio de la ley electoral para los residentes en el extranjero ha supuesto por segunda vez que mi posibilidad de votar se haya esfumado en el aire. Como los estudios demuestran, el número de votantes emigrantes ha disminuido desde la entrada en vigencia de esta reforma, y hoy menos del 10% de las personas con derecho a voto que residen en el extranjero podrán votar, porque no lo han solicitado. Además, como se mostró en las últimas elecciones, hay muchos problemas con la documentación que se exige para esos votos, lo que hizo que de los que se efectuaron más del 20% fueran declarados nulos. Pero lo que es peor, y lo que me ha afectado a mí, es que la documentación para solicitar el voto o para votar no llega a tiempo. Con lo que tu derecho al voto sencillamente desaparece.

En Dinamarca porque sin la nacionalidad de este país, aunque lleve aquí viviendo media vida, no tengo derecho a votar. Exactamente igual que le sucede a los más de cinco millones de personas que residen de forma permanente en España sin haber nacido allí y sin haber obtenido la nacionalidad española. Es decir, algo que según el INE ronda el 12% de los habitantes en España. De ellos más de cuatro millones son personas que deberían tener derecho a voto por su edad y demás circunstancias. Sin embargo, su derecho a participar en la política del país en el que pagan impuestos y a cuyas leyes se encuentran sometidos es inexistente.

También como persona nacida en España en la dictadura y con conciencia histórica, tampoco puedo dejar de ver la importancia del derecho al voto que ahora no tengo. Los primeros años de mi vida tuvieron lugar en un lugar en el que un día como hoy no podría haber tenido lugar. En el que estar en desacuerdo con la política de derechas suponía un peligro real. En un sistema como el presente, que llamamos democracia, la falta de derecho al voto de un porcentaje significativo de la población es sencillamente un insulto al sistema político que decimos defender.

Esto sin olvidar que como persona a la que los papeles oficiales identifican como mujer, sé que mi derecho al voto no es algo que ha sucedido de forma fácil, y tampoco es algo que existe en todas partes.

Además, como persona perteneciente a varias minorías, como feroz defensora de políticas de izquierda extrema y no creyente en las virtudes sin fin de la democracia, como indignada y revolucionaria, sé que este sistema democrático que favorece la dictadura de las mayorías hace que mientras siga en pie sea completamente necesario mostrar mi oposición justamente mediante el voto. Abstenerse según nuestra ley electoral solo tiene un resultado: amplifica todavía más la tendencia mayoritaria. Y en este momento, la tendencia mayoritaria es la de un pueblo lleno de borregos que creen que un giro a la derecha va a ayudar a la gente oprimida. Como si la derecha hubiera tenido en algún momento histórico o en algún lugar del mundo alguna vez la intención de apoyar y beneficiar a los oprimidos y a los no pertenecientes a la élite.

Lo primero que he hecho esta mañana es levantarme a leer todos los periódicos españoles en Internet con preocupación. Intuyo que cuando lea esta noche los resultados, la preocupación se transformará en llanto.

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31 agosto 2011

Confiamos también en los extranjeros

En Dinamarca el ambiente político y social en cuanto a la inmigración y las personas no nacidas en Dinamarca o con un origen étnico minoritario es terrible. La mayoría de los partidos siguen la tónica creada ya hace muchos años por Dansk Folkeparti, el partido nacionalista y racista. Su avance ha hecho que todos los demás giren en su dirección, que no se pueda hablar de los no-daneses de forma positiva, sin soltar una lista de prejuicios, lugares comunes y barbaridades. Hablar de la inmigración como algo que no sea un problema es un hecho no existente en la política danesa desde hace muchos años. Lo mismo sucede al hablar de las personas que tienen un origen étnico diferente al danés aunque sean ciudadanos daneses y/o hayan nacido en este país. Somos elementos problemáticos a los que hay que ayudar, integrar, expulsar, desfanatizar, adoctrinar, mantener económicamente, vigilar...

En ese clima, aunque se ha hecho esperar más de una década, no es raro que al final alguno de los partidos acabe reaccionando y creando una campaña como esta:


Confiamos. También en los extranjeros.

Terrible, ¿no? En sí mismo y sacado del contexto danés, este anuncio de Radikale Venstre es horriblemente xenófobo y debería provocar una ola de escándalo. Pero, sin embargo, en el contexto danés lo único que hace es poner claramente por escrito lo horripilante de la situación. Aquí donde hay muy pocos partidos que intenten tener una política civilizada sobre los extranjeros, escribir esto hace que se levanten cejas y provoque conmoción y escándalo, pero el escándalo opuesto: ¿Cómo vamos a confiar en los extranjeros?

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29 agosto 2011

Sin derecho al voto no hay democracia

Parece que algo que escribí en esta entrada ha creado confusión. ¿Por qué no puedo votar en las elecciones danesas? Sencillo y en realidad nada diferente a lo que sucede en los otros país, de hecho no tengo constancia de que sea de otro modo en ningún sitio. Para poder votar en las elecciones generales hay que tener la nacionalidad de ese país.

Sencillo digo, pero con ello no digo ni que esté de acuerdo ni que me parezca que deba seguir siendo así. Todo lo contrario. Cuando vivo en este país de forma permanente, ¿por qué no puedo votar en él independientemente de lo que diga mi pasaporte? ¿Por qué no puedo participar en la democracia y las decisiones que se toman como los habitantes que han nacido aquí o los que tienen la suerte de haber nacido en un lugar con el que Dinamarca acepta la doble nacionalidad? ¿Por qué no puedo tener acceso a la forma más básica de poder que hay en una democracia? Motivos justificables desde luego yo no encuentro ninguno.

En la Unión Europea hemos obligado a los países integrantes a permitir que los nacionales de otros países comunitarios participen en las elecciones municipales. Eso algunos lo han extendido a otros inmigrantes, no solo a los comunitarios. Y sin embargo, ¿por qué motivo es más importante votar en las elecciones municipales que en las nacionales? Las decisiones que más afectan mi vida no se toman a nivel municipal, sino a nivel estatal. El tono de la política del país no se establece en esas elecciones secundarias, se establece en las campañas electorales que dan verdadero poder a los partidos políticos. 


El hecho de que los inmigrantes no podamos votar en las elecciones estatales, regionales y muchos tampoco en las municipales es una muestra clara de la falta de democracia en todos los países. Si un determinado porcentaje de la población (que a veces es elevado) no tiene acceso al voto, ¿se puede hablar de verdadera democracia? ¿O estamos más bien en un sistema que imita a los antiguos griegos y romanos, en el que los que se consideran ciudadanos tienen derecho al voto y los que no se consideran así, solo tienen la obligación de seguir las leyes? Por aquel entonces eran solo algunos individuos nacidos en las familias adecuadas y en el sexo masculino. Ahora nos reímos de esos ejemplos y hablamos de ellos como democracias incipientes, democracias no reales en las que ni las mujeres, ni los esclavos, ni los extranjeros, ni los jóvenes (ni los no-pudientes y nobles en Roma) tenían voz y por tanto, tampoco acceso al poder. ¿Qué diferencia hay con nuestro sistema de ahora? El llamado sufragio universal no es universal en ningún lugar. Antes era sufragio masculino o sufragio censitario,  ahora es sufragio por nacionalidad. Mientras haya gente como yo que no pueda votar y que sin embargo se vea afectada por las decisiones tomadas, ¿cómo se le puede llamar sufragio universal y al sistema en el que sucede democracia?

Por otra parte, el que no podamos votar tiene consecuencias enormes en la política de los partidos (y por tanto en nuestras vidas). En su populista búsqueda de votos, se utiliza a los excluidos como cabezas de turco, como chivos expiatorios, como imágenes para crear miedo en la población con derecho a voto. Así, la política gira en una dirección xenófoba, racista, islamófoba y nacionalista que seguramente no sería tal, o al menos en tal grado, si nuestros votos fueran posibles. Bien se preocuparían la mayoría de los partidos de no perder un determinado porcentaje de los votantes. Y eso afectaría al clima general que se vive políticamente.

Lo más curioso es que se habla constantemente de integrar a los extranjeros en la sociedad en la que residen. El primer paso sería permitirnos participar en el proceso democrático, tener voz y voto. Sin ningún acceso al poder, ¿quién se puede sentir parte real de esta sociedad? Desde luego yo no.

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26 agosto 2011

Elecciones en Dinamarca

Por fin se ha decidido. Esta mañana Lars Løkke Rasmussen ha convocado las próximas elecciones nacionales danesas para el 15 de septiembre, tras meses de espera y especulaciones. Por supuesto, lo hace en un momento en el que las encuestas dicen que su partido está subiendo en el nivel de popularidad. Ninguna otra cosa importa, solo retener el poder que su partido, Venstre (la derecha política), ha monopolizado en compañía de Det Konservative Folkeparti (los más conservadores) y el apoyo muy condicional de Dansk Folkeparti (puro racismo en acción) durante la última década.

Ahora nos esperan tres semanas de tortura completa y absoluta en la que las campañas electorales de los distintos partidos caerán otra vez todo lo bajo que puedan y alcanzarán nuevas cotas en su populismo utilizando sentimientos xenófobos, racistas, islamófobos y nacionalistas para intentar arrancar unos cuantos votos indecisos. Todos y cada uno de los partidos seguirán ese camino por el que ya transitan alegremente. Hasta los escasísimos que se intentan separar de esta retórica en las campañas que han iniciado a lo largo del verano caen de forma escandalosa en ella. 

Nos quedan tres semanas de no poder encender la televisión, abrir el periódico, pasear por la calle, poner la radio, navegar por Internet o ni siquiera abrir Facebook sin tener que oír insulto tras insulto dirigidos a la gente como yo, los racializados, los etnizados, los "no daneses" (aunque algunos de nosotros y hasta nuestros padres hayan nacido en este país), los que somos utilizados para atemorizar a la población, los que no tenemos derecho al voto en esta supuesta democracia y cuyas opiniones por tanto son indiferentes a la hora de realizar una campaña política. 

Tres semanas. Pero después tampoco podremos respirar tranquilos. Mucho menos. Porque entonces, gane quien gane, será la hora de cumplir algunas de esas promesas y mostrar a los que votan que la democracia funciona, que la mayoría tiene razón y que la forma de vivir "sin miedo" para todos los demócratas es creando más leyes que discriminen a las minorías, que aumenten la desigualdad social, que erijan más fronteras, que promuevan el odio y que eliminen más y más de los escasos éxitos que las luchas obreras, feministas, queers, inmigrantes, laicistas habían alcanzado. 

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19 agosto 2011

Nacionalidad y enfermedades venéreas

¿Me puede explicar alguien la relevancia de la nacionalidad a la hora de hacerse una prueba de VIH o de cualquier enfermedad venérea? Porque aparentemente es un dato muy relevante según el sistema médico danés. Cuando acudes a Venereaklinikken en Bispebjerg Hospital, la única clínica pública en la que se hacen las pruebas de VIH y enfermedades venéreas en Copenhague, una cosa que siempre les interesa mucho es saber la nacionalidad de las personas con las que has tenido relaciones sexuales. Si contestas que son danesas, no hay más preguntas y no se anota nada, si contestas que son extranjeras, quieren saber de dónde son y qué tipo de prácticas sexuales has tenido con esas personas en concreto y, por supuesto, todo es apuntado de forma diligente. ¿El motivo? Flagrante xenofobia. Especialmente porque Dinamarca no es precisamente un país en el que las enfermedades venéreas no circulen a sus anchas. De hecho, la clamidia que se utiliza como factor de medición para ver la cantidad de personas que tienen sexo no seguro no deja de aumentar en los últimos años en todos los grupos.

Pero no solo eso, sino que también en las propias estadísticas del sistema sanitario nacional aquí se dividen los nuevos casos de contagio anuales de clamidia, sífilis, gonorrea y VIH en cuatro grandes grupos: daneses, inmigrantes, turistas y segunda generación de inmigrantes. Por supuesto, en todos los informes el número de contagios es muchísimo mayor entre los "daneses". Y cómo no, también se intenta averiguar si los contagios han sido en Dinamarca o en el extranjero. Y por supuesto, los contagios suceden mayoritariamente en Dinamarca. Pero incluso así no se deja de preguntar por la nacionalidad de las personas y no se deja de buscar una explicación foba. Avergonzador.

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06 agosto 2011

Es negro así que a él


Ya que estoy quejándome de la policía, voy a contar otra cosa que he vivido al día siguiente de escribir la queja anterior. Estoy en el aeropuerto y vienen dos policías con esos perros que buscan droga entre las maletas de los que están facturando. La cola de facturación es considerable. Se trata de un vuelo a Atlanta temprano por la mañana y está lleno de daneses de camino a sus vacaciones de verano y de hombres de negocios. En la cola hay también un chico americano con ropa informal y aspecto muy normal. Uno de los policías que pasa por allí con su perro, ve al muchacho. Y el muchacho tiene algo que aparentemente lo hace objeto de su atención: es negro. Lo siguiente, por supuesto, es hacer que el perro se acerque a su maleta. El perro no reacciona especialmente, pero el policía no contento con la reacción, llama a su compañero con otro perro. Le separan y le obligan a abrir su maleta y su mochila. Los perros olisquean todo, mueven las cosas, y no encuentran nada. Los dos policías terminan sin disculparse, faltaría más, y se van sin mirar a ninguna otra persona de toda la cola con más de 50 personas.

El caso es que si hubieran tenido un motivo, todavía me resultaría extraño, pero claramente no lo tenían. El único motivo fue que el chico era el único negro en toda la cola en ese momento. Y ante mis ojos fueron él y sus maletas los que fueron sometidos a semejante tratamiento público. ¿Casualidad? Por supuesto que no.

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02 agosto 2011

El policía bromista

¿Es aceptable ir a la comisaría de policía y tener que aguantar al policía de turno bromeando? Porque a mí no me lo parece y sinceramente me resulta en sí mismo un abuso de poder. Especialmente si este tipo de bromas se hacen en situaciones en las que el supuesto "bromista" está en una posición claramente superior a ti y no puedes contestar ni reaccionar. Y todavía más cuando el motivo de las bromas son prejuicios y estas van seguidas de un comportamiento discriminatorio y completamente inaceptable.

La situación:

Voy a la comisaría a por un papel con mis antecedentes penales, algo que aquí en Dinamarca te exigen que muestres para ver que está limpio y con ello poder trabajar en determinados lugares, posiciones y empresas e instituciones. Sale un policía, hombre danés de unos 50 años, muy alto y con actitud no muy simpática. El tipo me pregunta qué quiero. Se lo explico y me dice:

Policía: Pues no sé si te lo podemos dar. ¿Está tu historial limpio? No lo parece.
Yo: No sé, supongo. (A preguntas estúpidas y comentarios fuera de lugar, respuestas igual de bordes).
Policía: Tal vez no lo está, pero si quieres que te lo demos limpio me tendrás que dar un poco de dinero.
Le miro atónita. Está haciendo una bromita sobre que le dé dinero por debajo de la mesa para limpiar mi historial, y está suponiendo que cuento con algún antecedente porque tengo acento al hablar danés, tengo un peinado un poco radical, soy de otra cultura y se ve que no soy la típica madre de familia de treinta y pico. Y para recolmo mi voz está completamente ronca ese día, lo que hace que todavía le parezca menos "normal".

Policía: Bueno, ¿qué?, ¿te parece bien?
Yo: NO.
Policía: Dame tu identificación y me lo pienso.

Saco mi tarjeta de identificación danesa. El tipo me mira con cara de sorna.

Policía: ¿No tienes una identificación con foto? Quiero ver tu pasaporte o tu permiso de residencia.
Yo: Tengo esto (el DNI), que es mi identificación española y tiene foto.

Se lleva mis dos tarjetas, me trae un formulario y se va al ordenador. En el formulario leo que solo hay que dar la tarjeta de identificación danesa o el número de la seguridad social (CPR). Me molesto enormemente porque en mi caso por supuesto no ha sido suficiente con eso, también quería ver mi puñetero pasaporte o permiso de residencia. Lo cual es, además de su bromita, otro abuso de poder y un caso claro de discriminación.

Pasan unos minutos. Vuelve y me da mis tarjetas y el informe de antecedentes completamente vacío, por supuesto. Y se despide de mi con tonito de comedia que hace que los otros se rían en alto diciéndome "Adiós, Señora X" (la X es mi apellido que no suena precisamente extranjero). O sea, que definitivamente al tipo no le parezco ni una persona que pueda identificar como una señora, ni con una danesa, ni con alguien sin antecedentes penales. Y me lo tiene que dejar claro y hacer que los otros cuatro policías allí presentes participen de la broma. 

Salí de la comisaría con una sensación horrible, como si me hubieran agredido. Las bromas, cuando la persona objeto de ellas no puede ser partícipe, no son bromas, son abusos. Cuando encima las realiza un grupo de personas con poder, el abuso todavía es más claro. Cuando para rematarlo van seguidas de un acto claramente discriminatorio como es solicitar mi pasaporte innecesariamente, muestran que tienen una base foba que es muy peligrosa. Y cuando encima es el propio organismo al que hay que ir a denunciar estos casos el que se comporta de este modo, la sensación de desprotección es enorme.

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23 julio 2011

El nacionalismo escandinavo es peligroso

Que expresar opiniones nacionalistas, racistas, xenófobas e islamófobas es algo enormemente peligroso que puede tener consecuencias terribles es algo que llevo denunciando en este blog desde el inicio y algo contra lo que lucho de forma constante en mi vida diaria. Y sin embargo, desgraciadamente, por lo general lo único que encuentro cuando muestro que estos sentimientos y discursos fobos avanzan a gran velocidad, especialmente en estas sociedades del norte de Europa, es oposición e insultos sobre mi supuesto propio racismo, invitaciones a irme de este país, acusaciones sobre lo mucho que miento, etc. 

En las últimas horas tristemente el mundo entero está viendo las consecuencias que el clima de odio racista, islamófobo, xenófobo y nacionalista ha producido en nuestros vecinos noruegos. Tener este tipo de discurso abiertamente lleno de odio, como ya denunciaba hace más de dos años aquí, crea un país en el que la gente empieza a ver como normal y aceptable lo que son en realidad actitudes llenas de odio. Y esto lleva a que se acabe interiorizando una gran parte de ese discurso fobo. Con ello la sociedad en general se transforma en un lugar más peligroso en el que los radicalismos verbales se pueden transformar en acciones concretas. En su mayor parte estas acciones se convierten en leyes y actitudes que oprimen, marginan y discriminan a los sectores de la población objeto de semejante odio. Pero en ocasiones estas acciones también se pueden convertir en violentos ataques. El clima de violencia verbal y legal que vivimos no es de extrañar que se transforme en violencia física en manos de perturbados.

En los últimos años Escandinavia ha estado llena de los discursos cargados de odio que sus políticos y medios de comunicación producen y crean. La sociedad en general ha girado hacia la derecha política. Las actitudes xenófobas y racistas han avanzado enormemente. La islamofobia es el pan de cada día en cada uno de los periódicos, radios, televisiones y partidos de estos países, incluso los que pertenecen a la izquierda. El nacionalismo avanza a gran velocidad. Los grupos neonazis son un enorme problema en varias de nuestras ciudades. Pero lo que es peor, el nacionalismo supuestamente "no peligroso" vendido por los partidos racistas triunfa y se extiende a todos los demás partidos y sectores de la sociedad. Aquí no se puede vivir sin que pase un día en el que puedas respirar aliviado por no haber oído o visto algo nacionalista, xenófobo, racista o islamófobo. Ni un solo día. En este ambiente, ¿quién se puede extrañar de sus consecuencias? Ahora vemos las más dramáticas y visibles, las que afectan a toda la población, las que son portada de los periódicos mundiales. Pero el resto del tiempo muchos de los habitantes de a pie sufrimos las consecuencias menos dramáticas y visibles, pero en algunos casos igual de letales. Alguna gente en Escandinavia sufre ataques e incluso muere por estas fobias, no es algo nuevo. La diferencia reside en que normalmente es de otra forma (por negligencias, maltrato, denegación del derecho al asilo político, etc.) y es otra gente (los inmigrantes, los pobres, las minorías religiosas o étnicas).

En Noruega en las últimas elecciones el 22,9% de los votantes lo hizo al partido xenófobo, Fremskrittspartiet. Fue el segundo partido más votado. En Dinamarca en las últimas elecciones el 13,9% votó al partido xenófobo, Dansk Folkeparti. Fue el tercer partido más votado, pero su poder es enorme, ya que formó una alianza con el partido ganador. En las nuevas elecciones que serán en octubre este año muchos creen que crecerá considerablemente. En Suecia en las últimas elecciones el partido xenófobo, Sverigedemokraterna, consiguió el 5,7% de los votos y con ello acceso por primera vez al parlamento nacional. Como podéis ver, la tendencia está clara. Y lo que es peor, estos partidos influyen enormemente en el discurso político de los demás, porque ven que pierden terreno. Así ahora en todos los demás programas políticos se incluyen de un modo u otro propuestas inspiradas por estas agendas nacionalistas, xenófobas, racistas e islamófobas.

Sin embargo, no olvidemos que esto no es un problema solo escandinavo. En España el nacionalismo xenófobo también crece. Y la islamofobia desde luego no es algo nuevo en nuestra sociedad. Tan solo hay que darse una vuelta por Facebook para ver la proliferación de grupos como "Los españoles primero". Algunos partidos políticos también incluyen ya agendas claramente influidas por esta ola de fobia europea.

Por otra parte, aunque no sea sorprendente, no hay que dejar de notar la reacción mundial a lo sucedido ayer en Noruega. Los medios de comunicación acusando sin fundamento a los musulmanes, ¿cómo no? Y en general nadie levantó una ceja al oír estas suposiciones. Lo cual demuestra el terrible mundo en el que vivimos, cuando se puede dar por supuesto sin provocar rechazo y un enorme escándalo que una determinada religión o grupo étnico sean igual a semejantes actos bárbaros. Una vez visto el error, ahora en todos los medios nos dejan hiper claro que el sujeto de tales acciones fue un "noruego", es decir, uno de "etnia noruega" y además "cristiano". Cualquier persona ingenua se debería preguntar cuál es la relevancia de la etnia o la religión del tipo en cuestión. PERO claro, en este mundo en el que vivimos son datos de enorme importancia para poder situar las culpas. Es cristiano, entonces no es por religión. Es noruego de los de toda la vida, entonces tampoco es por la educación que le ha dado su familia, su origen étnico, las costumbres de su país de nacimiento, etc. Otra cosa muy diferente sería si el tipo en cuestión hubiera sido musulmán, hijo de marroquíes y con la piel oscura. Entonces ya tendríamos una explicación "lógica" para lo sucedido. Tendríamos un motivo más, de tantos, para endurecer nuestras leyes sobre inmigración, sobre libertad religiosa, sobre integración cultural... y para poder apuntar con el dedo a un grupo al que ya se sabe que se puede apuntar.

Y si no os lo creéis, mirad por favor los que sepáis noruego (y los demás podéis usar Google Translator), el comunicado de prensa del partido xenófobo noruego de ayer. Según ellos este no es el momento de establecer conclusiones políticas sino de estar unidos. Por supuesto, porque ahora no les conviene. Sin embargo, ¿cómo hubiera sido su comunicado de prensa si el terrorista se hubiera llamado Mohammed? Además de ser fácil de imaginar, solo hay que darse una vuelta por su archivo de noticias para ver el doble rasero que utiliza este tipo de gente foba.

Concluyendo, en un clima fobo de odio, está claro que lo que se produce es odio y violencia. Tal vez es el momento para empezar a replantearse el modo en el que se habla de determinados grupos y personas en nuestras sociedades.

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21 julio 2011

El efecto de menearme

Locura de semana en este blog. De las habituales 200 visitas de media al día y un par de comentarios en el blog, de repente me levanto el martes y me encuentro con que a lo largo de la noche ha habido casi 20.000 visitas y casi 100 comentarios. Alucinada y sin entender muy bien el motivo, miro en el origen de las visitas y todas llegan del mismo sitio: Menéame.net. Así que me voy a esa página y me encuentro con que la entrada ¿Los españoles os consideráis blancos? está en portada como historia destacada. 



Por supuesto, desde que la noticia desapareció de la portada y dejó de menearse, las cosas han vuelto más o menos a la normalidad. Pero sin embargo el efecto de esos meneos es todavía visible. En el momento de escribir esto lo que yo he notado con tanto meneo es:

  • 491 comentarios en Menéame, además de 1362 meneos y 26.363 clicks.
  • 142 comentarios en esa entrada de mi blog, además de 41.112 visitas.
  • Copias del artículo en varios foros, como este con 141 comentarios, o este con 11 comentarios.
  • Una colaboración con el periódico digital El Plural, donde ahora soy uno de sus blogs colaboradores y llevo un par de días en portada con esa entrada del blog, además de tener allí otros 3 comentarios.
  • Cientos y cientos de enlaces en Facebook y Twitter.
  • Varios blogs en los que se comenta o se copia la entrada.

Y vaya usted a saber la de meneos de los que no me habré enterado con tanto aturdimiento...

Eso sí, el precio de esta repentina popularidad también se paga. Al leer los comentarios he llegado a la conclusión de que aparentemente, sin haber leído más que esa entrada, se me ha proclamado oficialmente como la persona más racista y preocupada por mi color de piel que circula por Internet últimamente. Cosa que tiene su toque de ironía si se piensa que el motivo de este furor de mi blog es precisamente que miles de españoles se han sentido ofendidos con lo que describo sobre su raza y miles de no españoles se han alegrado de dejar a los españoles en su sitio.

A los que os apetezca averiguar los motivos por los que escribo o no escribo sobre razas cuando digo no creer en ellas, daos una vuelta por mis entradas sobre Dinamarca, sobre ser inmigrante, sobre mis ideas políticas o sobre mi persona y después llamadme lo que consideréis adecuado :-)

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17 julio 2011

¿Los españoles os consideráis blancos?

Estoy con una mujer danesa con la que cada vez tengo una relación más cercana y más íntima. Pasamos en su coche por el barrio más pijo y conservador de Copenhague y sin darle más vueltas comento que ese barrio no tiene extranjeros. Me dice que es cierto, que allí "solo hay blancos". Eso da pie a que se ponga a hablar sobre las razas. Como ya tiene suficientemente confianza conmigo, la conversación en un momento dado se transforma en esto: 

Mi amiga (danesa rubia de ojos azules): Oye, ¿pero los españoles os consideráis blancos?
Yo (no danesa y no tan rubia): ¡Pues clarooooo!
Ella: Pero, ¿en serio?
Yo: Joder, claro que en serio. 
Ella: Pero... los españoles tenéis los ojos marrones, el pelo oscuro y la piel morena... muy morena. No sois blancos.


Pongo mi brazo a su lado para que lo vea y compare con el suyo.

Yo: ¡De hecho mi piel es más blanca que la tuya, leche!
Ella: Pues es verdad, pero tú eres una excepción. ¿Así que de verdad creéis que sois blancos?
Yo: Por supuesto. La gente morena también puede ser "blanca".
Ella: ¿Y crees que los italianos creen que son blancos también?
Yo: Sí.
Ella: ¿Y los griegos?
Yo: Por supuestooooo.
Ella: Pero los europeos del sur no sois igual de blancos que nosotros, no podemos ser la misma raza...
Yo: ¿O sea, que para ser blanco hay que ser rubio?
Ella: No, no, si mi madre era morena. Pero vosotros sois oscuros de piel. ¿Y los turcos también se creen que son blancos?
Yo: POR SUPUESTO.
Ella: Jajaja, pues eso ni de coña. Ahí la distinción está clarísima. No pueden ser iguales que nosotros. 

Esto me recuerda a muchas otras ocasiones en las que he tenido que hablar sobre la supuesta oscuridad de mi color de piel. Y es terrible tener estas conversaciones. Primero, porque no creo en las razas como para tener que estar dividiendo a la gente en algo que ni entiendo ni existe. Segundo, porque si fuera marrón o negra o como quieran llamarme aquí, no entiendo por qué debería ser un problema ni un motivo de distinción, y menos todavía de discriminación. Tercero, porque es increíble que incluso teniéndome delante y comparando mi piel con la suya puedan seguir con lo mismo. Incluso viajando al sur de Europa constantemente como hacen pueden seguir sin ver con otros ojos que los de sus prejuicios a la gente que encuentran. Cuarto, porque su idea de lo que es ser blanco es tan asquerosamente etnocéntrica y racista. Los blancos son rubios y con ojos claros. Los demás somos "blancos falsos". Creen que los verdaderos blancos son los europeos del norte de los Alpes. Es decir, que siguen con todas esas ideas nazis sobre la pureza de la raza, la blancura como signo de superioridad y demás basura. Quinto, porque para recolmo aparentemente la religión también determina tu raza y si eres musulmán, como la mayoría de los turcos, desde luego no pueden meterte en la misma etiqueta que utilizan para sí mismos.

Imaginad pues cómo es ser de un lugar no europeo y con una raza visiblemente diferente en este país... Me canso de tener que escuchar y discutir lo mismo una y otra vez.

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06 julio 2011

Boicotea a Dinamarca

Siguiendo el ejemplo de los alemanes quiero animar desde aquí a los europeos (¡y a los demás!) que lleguéis a mi blog a boicotear a Dinamarca y no visitar este verano este país de mierda que decide por cuenta propia una vez más saltarse las reglas de la Unión Europea y establecer controles aduaneros con la falsa excusa de controlar la criminalidad, el tráfico de narcóticos y demás (claro, claro, porque los criminales son extranjeros). Como todo el mundo sabe, es una mentira que solo tiene un motivo: el apoyo del gobierno al partido racista y xenófobo danés. Este acuerdo tiene sin duda como única intención satisfacer la vena xenófoba de muchos daneses, haciendo que se sientan más seguros con molestar a todo el que desee venir aquí y así intentar de otra forma más parar el movimiento de personas no danesas en este país.

No malgastes tu dinero en este país. Si quieres irte de vacaciones, hazlo a un sitio donde seas bienvenida o bienvenido. 

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21 marzo 2011

Día Internacional de la Eliminación de la Discriminación Racial

Hoy 21 de marzo, como cada año desde su proclamación por la ONU en 1966, es el Día Internacional de la Eliminación de la Discriminación Racial. Que se eligiera este día se debe a un evento histórico ocurrido en 1960, donde la policía en Sharpeville, Sudáfrica, mató a tiros a 69 personas que participaban en una manifestación pacífica contra las leyes de pases del apartheid. Hoy, 51 años después, el apartheid ya no existe, en EE.UU. tenemos un presidente negro y en una gran parte del mundo hay leyes que luchan contra la discriminación racial, pero el racismo sigue dominando muchas de los comportamientos humanos. 

El racismo no se da solo en casos tan claros como el apartheid o las leyes de segregación estadounidenses de otra época. El racismo se da hoy en nuestras sociedades. Y no estoy hablando solo de la xenofobia e islamofobia que sufrimos claramente en Europa. Hoy hablo del rechazo por motivo de raza. Solo hay que ver cómo tratamos a los gitanos del Este de Europa, que sin ir más lejos han sido objeto de expulsiones en media Europa, incluida Dinamarca, sin otra motivación que el rechazo a su raza, incluso siendo ciudadanos de la Unión Europea y por tanto con derecho a residir y buscar trabajo en otros países miembros de la Unión. Racismo es también cuando un español payo habla de "los españoles" y no incluye en ellos a los gitanos nacidos en España. Racismo es cuando un indeseable con el que trabajo dice que "no le gustan los negros". Racismo es cuando en Dinamarca se divide a los ciudadanos con pasaporte danés en dos tipos, los que son blancos y los que son marrones, siendo estos segundos siempre considerados ciudadanos de segunda clase que no pertenecen verdaderamente a este país. Racismo es cuando al hablar con un danés, este insiste en verme de piel oscura aunque tenga la piel más clara que la suya, solo porque sabe que he nacido en otro sitio. Racismo es cuando se hace burla de las características físicas de los chinos entre un grupo de estudiantes. Racismo es cuando se utiliza la palabra "sudaca" o "moro" para hablar...

Por último, y ya que estamos, una nota tangencial y colorida. Dinamarca fue uno de los pocos países que se saltaron el embargo económico a la Sudáfrica del apartheid para venderle armas con las que matar negros. Sí, esta Dinamarca de buen nombre apoyaba a escondidas, hace no tanto tiempo, políticas claramente racistas. Y eso era antes de que se convirtiera abiertamente en la Dinamarca xenófoba y racista de los últimos años.

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03 marzo 2011

Cada vez me gusta menos el orgullo

Según van pasando los años voy sintiendo más desagrado al tener que utilizar la palabra orgullo. Para mí, el orgullo siempre ha sido una característica negativa de la personalidad de alguna gente (como por ejemplo se puede ver en esta entrada). Y sin embargo, desde que empecé como adolescente mi activismo LGBT+, me he visto defendiendo su existencia y su uso. Durante años he tenido esa sensación ambivalente. 

Por supuesto que es algo positivo ser LGBT+ o cualquier otra minoría. No hay que sentir vergüenza, ¿pero hay que sentir orgullo? Me parece que esto es un problema de vocabulario. El antónimo de vergüenza no es necesariamente orgullo, sino que para mí es sencillamente la falta de vergüenza. Del mismo modo, el antónimo de orgullo no es vergüenza, sino la falta de orgullo. 

El problema es que cuando alguien me dice que está orgulloso de ser algo yo veo que lo está en oposición a si fuera algo diferente. Es decir, que por ejemplo está orgulloso de ser gay en lugar de heterosexual o bisexual. O de ser español en lugar de ser francés o venezolano. Y eso para mí es un error. No se puede reivindicar el derecho de las minorías intentando  convertirlas en superiores, en las nuevas normas. Lo que hay que hacer es reivindicar que no hay ningún motivo para sentir vergüenza, que no es lo mismo. Igualdad, no superioridad.

Esto lo veo muy claro cuando escucho a gente como al tipo del que hablaba el otro día, el racista, que entre sus argumentos me dice: "estoy orgulloso de ser danés". Mi respuesta a eso por supuesto sería: "Vale que te parezca bien ser danés, ¿pero por qué hay que sentir orgullo? ¿Es mejor ser danés que ser español?". Pero ese argumento se quedaría sin fuerza cuando ese mismo tipo sabe que participa conmigo en fiestas como el orgullo LGBT+, por lo que me puede contestar: "Estoy orgulloso de ser danés igual que estoy orgulloso de ser homosexual".

En realidad con el tiempo voy sintiendo todo lo contrario. Yo lo que quiero es celebrar el día de la vergüenza, jugando sarcásticamente. Y quiero hacerlo porque quiero reivindicar que todos los comportamientos que según las normas cishetero son supuestamente avergonzantes son esos comportamientos que merecen el mismo respeto y la misma igualdad. Aceptar lo diferente y no solo lo que es igual o casi igual. Aceptar en igualdad aquello que la sociedad cree que es un motivo de vergüenza. Aceptar y luchar por la diversidad y por el derecho a ser uno mismo, sin sentir vergüenza por ser diferente.

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01 marzo 2011

Soy racista

"Soy racista y no me gustan los negros", me dice el otro día un tipo con el que por desgracia tengo que colaborar a menudo. Por supuesto, la palabra negro dicha en danés con un término racista que no tenemos en español (de España), lo cual por otra parte es increíble considerando que tenemos términos racistas para casi toda la humanidad.

Por supuesto, escuchar esa frase me revuelve el estómago y me pone de muy mal humor. Y sin embargo en cierto modo tiene su lado positivo. El resto de la conversación ya no tiene que girar en torno a si lo que ha dicho o no ha dicho, lo que se intuye o lo que hay como base de sus comentarios y actos es por racismo o no. Por supuesto que lo es, como siempre lo es en una situación así. Pero ante un tipo así en lugar de perder el tiempo en intentar hacerle ver que decir cosas como que "todos los negros huelen mal" es una frase racista podemos pasar al verdadero problema: por qué es malo ser racista y qué consecuencias tiene.

Me da la impresión de que en la mayor parte de las conversaciones de este estilo lo que sucede es que la gente no quiere reconocer su propio racismo aunque sabe que lo tiene. Por eso, intentar demostrar que tal o cual es algo racista es una pérdida de tiempo. Jamás van a reconocerlo. Y tampoco sirve de nada. Sin embargo, con un tipo como este que es capaz de pavonearse afirmando que su comentario es producto del racismo, la conversación puede ser más productiva. Por supuesto, no con él. A él jamás lo voy a convencer de que lo que dice es terrible. Sin embargo, la conversación tiene lugar delante de otra gente. Gente que sabe que el racismo es considerado como algo negativo y por eso no dice ser racista abiertamente. Gente que al oír las reflexiones de este energúmeno que abiertamente muestra su orgullo racista, frente a los argumentos que los demás le presentan, puede entender que sus propios pensamientos también están manchados de ese mismo racismo al ver su lado más oscuro, y como consecuencia cambiarlos.

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14 febrero 2011

Secuestro LGBT por agendas nacionalistas

Una tendencia cada vez más clara en Escandinavia es utilizar la homosexualidad como bandera para luchar contra los musulmanes. ¿No entiendes lo que digo? No me extraña, porque es para no creérselo. Pero déjame entonces que lo explique.

Como ya he contado muchas veces, aquí por el norte de Europa la xenofobia es pan de cada día en las noticias, la política, etc. Por supuesto, esa xenofobia está especialmente dirigida a los musulmanes. La islamofobia triunfa en estas sociedades sin el menor pudor. Si unimos estos dos puntos, está claro que los inmigrantes y refugiados políticos que menos desean recibir son los musulmanes. Por ello, cada dos días cambian las leyes o proponen barbaridades con la intención de mantener al islam y sus creyentes lo más lejos posible. 

Así llegamos al absurdo que se plantea cada vez con mayor frecuencia. Los partidos más nacionalistas e islamófobos, en su búsqueda de argumentos para atacar a los musulmanes o simplemente irritarlos, han empezado a utilizar la homosexualidad como un arma de lucha. Esto ya se lleva viendo unos años. El partido xenófobo danés, Dansk Folkeparti, cada año en el último lustro ha utilizado la manifestación del Orgullo LGBT+ es su lucha contra los musulmanes. Por supuesto, al mismo tiempo ese partido cuando no tiene que utilizar la causa LGBT+ para sus propios fines, se encarga sin el menor problema de votar en contra de todos y cada uno de los puntos de la agenda LGBT+. No solo eso, sino que también se permiten decir las cosas más homófobas que circulan por esta sociedad. Y sin embargo, cada año los tenemos defendiendo la manifestación del Orgullo LGBT+ en la televisión como uno de los verdaderos valores daneses en contra de todos esos elementos que no se quieren integrar por no aceptar la homosexualidad como algo natural.

El recolmo de esta tendencia es la nueva ley de los noruegos. Según esta todos los inmigrantes que llegan a Noruega deben ver una película sobre homosexualidad como parte de su solicitud de permiso de residencia o asilo. La intención es clara: mostrar a los musulmanes que la homosexualidad es un valor noruego. 

Lo más grave es que esta tendencia de los políticos se puede ver también entre los miembros del ambiente LGBT+ de estas sociedades. Ya no sé ni cuántas veces he tenido que oír a un escandinavo criticando a los extranjeros de la forma más xenófoba posible y asociando la idea homofobia a ser extranjero. Como si la sociedad danesa o la noruega por sí mismas no fueran homófobas sin tener que echarles la culpa a los pobres inmigrantes una vez más. O como si todos los inmigrantes fueran por el simple hecho de serlo homófobos.

Supongo que leyendo mi blog debe estar claro que pienso que por supuesto que la homofobia es algo que hay que combatir. Pero no comparto el secuestro de los temas LGBT+ por agendas nacionalistas que no tienen ningún interés en la causa LGBT+, sino que lo único que buscan es otro motivo más para estigmatizar y atacar a los inmigrantes y a los miembros de otras religiones. ¿Acaso el protestantismo no es homófobo? ¿Acaso yo como inmigrante rechazo la causa LGBT+ o voy dando palizas a los homosexuales como se muestra en la televisión? Por favor...

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