25 septiembre 2008

Little Moth y la injusticia de no poder adoptar niños así


Little Moth (Pequeña polilla o Xue Chan en el original chino) de Tao Peng es la mejor película que hemos visto en el festival de cine para jóvenes de Copenhague, Buster. Eso sí, te deja con un mal rollo y un mal cuerpo que es para no descansar en toda la noche.

Se trata de una pareja de campesinos chinos que compran (sí, compran) a una niña de 11 años que tiene las piernas paralizadas con la intención de ir a una ciudad y utilizarla para mendigar y así ganar dinero. La historia es terrible. Con el tiempo se encuentran con otro hombre que hace lo mismo con un niño de 14 años sin brazo. Los dos niños escapan y son encontrados por una mujer rica que quiere utilizar a la niña como muñeca, con lo que el niño es abandonado a su destino. Cuando la mujer descubre que la enfermedad de la niña se ha vuelto incurable y que tienen que amputarle las piernas, la abandona en mitad de la calle. Sola, sin poder moverse, así acaba la peli. Pero no solo su historia acaba en desgracia. La mujer del campesino abandona a su marido y busca a los dos niños para hacerse cargo y no consigue encontrarlos. El campesino pierde a su mujer y se mete en líos al llamar a la policía. Descubrimos también un lío de tráfico de órganos de gente pobre. ¡Vamos, una maravilla la China pobre y moderna!

Os recomiendo a todos ver la peli... especialmente a aquellos que les gusta el cine chino.

La peli además me invita a mí a hacer una reflexión sobre la adopción internacional. Tanto esa pobre niña, que no vale nada, es como una polilla, como el niño que encuentra en el camino, están destinados a la más completa miseria si no directamente a la muerte de forma cruel. Esos niños, que viven en la calle y de los que hay miles y miles en tantos países, no son adoptables. Los países no se hacen cargo de ellos pero tampoco permiten a los que quieran tomar dicha responsabilidad hacerlo. Así, las vidas se arruinan. ¡Es una injusticia sin igual! Los niños de la calle estarían mejor con unos padres adoptivos no perfectos, no ricos, no sanos, no... todos esos requisitos que en una acera sentados esperando la muerte segura. ¡Hay que cambiar los sistemas de adopción!

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1 comentario:

  1. Anónimo30/9/08 3:19

    Bonita peli, si. Das ganas, vamos.

    Bueno, y para cuando la ONG?

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