17 julio 2009

Las estadísticas de asilo político en Dinamarca


Como ya sabéis los que leeís mi blog a menudo, me quejo del tratamiento que se da aquí en Dinamarca a la cuestión (que no problema) de la inmigración. Para ilustrar de lo que hablo, quiero presentar aquí hoy las estadísticas oficiales sobre los refugiados políticos en este país, ya que yo entiendo que incluso con una política estricta de inmigración (que no comparto tampoco) se debe diferenciar el caso de los refugiados políticos, que son personas que se ven en la necesidad de huir de sus países para no perder sus vidas. Además hay que recordar que Dinamarca ha firmado las convenciones internacionales de protección de los refugiados.

Pues bien, según Danmarks Statistik, el Instituto de Estadística Danés, la cantidad de solicitantes de asilo político registrados en los últimos años ha sido:
  • 2008: 951
  • 2007: 1.029
  • 2006: 922
  • 2005: 1.283
  • 2004: 1.633
  • 2003: 2.767
  • 2002: 6.660
  • 2001: 8.385
  • 2000: 10.347
El máximo histórico está en 1993 con 14.347 solicitantes.

Como se puede ver, desde la llegada del partido actual al poder, Venstre, el número ha descendido dramáticamente hasta ser en la actualidad un 9,19% de la cantidad de solicitantes de asilo político de hace tan solo 8 años, justo antes de que el partido accediera al poder. Y eso que el número ya había descendido debido a que en los años anteriores la política del partido socialdemócrata estaba girando también hacia la derecha en cuanto al tema de la inmigración por miedo a perder votos frente al partido nacionalista.

Más interesante es todavía ver que hace 8 años el número de solicitantes de asilo era el mismo que el de registrados. Eso cambió de forma radical al año siguiente a que Venstre llegara al poder, y de las 4.503 solicitudes que hubo, tan solo 2.767 fueron registradas para su tramitación. Las otras fueron desestimadas inmediatamente. Desde entonces, claro, la cosa no ha ido a mejor, pero la noticia sin embargo se ha extendido entre los que buscan asilo, por lo que llegan muchos menos solicitantes, los que creen que de verdad pueden conseguir que su caso sea aprobado en un país tan estricto como Dinamarca. Los que pueden elegir se van a otros sitios. Pero aún así en el 2008 de 2.409 solicitudes solo se registraron para tramitación 951, es decir, el 39,47%. Vamos, ni la mitad.

Lo peor de todo es que incluso así, este número es minúsculo. Para un país con 5.515.287 habitantes, acoger a 951 refugiados políticos en un año no se puede considerar bajo ninguna escala de medida una cantidad grande. E incluso así siguen quejándose de la gran cantidad de solicitudes que ellos consideran sin sentido.

El total de refugiados políticos en Dinamarca es de 105.600. De ellos, 600 son occidentales y 105.000 no son occidentales. Es decir, que el total de refugiados políticos en este país es el 1,91% de los habitantes totales. Es decir, una cantidad nada importante ni para hablar del terrible peligro que corre esta cultura por la supuesta "invasión de extranjeros". Especialmente si además el mismo instituto nos dice que el 46% de los extranjeros no occidentales, vamos, esos que les preocupan, que hay en el país son refugiados. Si avanzamos más todavía en el análisis resulta que entonces descubrimos que el número de extranjeros no occidentales total aparentemente es de 228.000, o sea, un 4,1% de los habitantes totales. Pero todavía hay más. Muchos de estos refugiados en realidad son personas nacidas en Dinamarca que no han obtenido la nacionalidad danesa. Es decir, que el número de personas llegadas de fuera en realidad es menor.

Si así tratan a los refugiados, ¿cómo creéis que tratan a los demás extranjeros que no son occidentales y que intentan venir aquí?

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16 julio 2009

Los votos y comentarios a mi blog en los Premios 20blogs


Aparentemente el día que publiqué que mi blog participaba en los Premios 20Blogs todavía no se podía votar, así que algunos que habéis pasado por allí lo que habéis hecho es valorar mi blog (que también está muy bien, gracias), pero no votarlo porque no estaba abierta la votación. Ahora sí que lo está. He puesto el enlace aquí en la barra derecha para que podáis ver el número de comentarios y la puntuación que me han dado en el blog por ahora. Pero el número de votos solo se puede ver al ir a la web pulsando en el enlace.

Una cosa me sorprende mucho de los comentarios que me han dejado por ahora. Aparentemente a alguna gente no le gusta que hable de temas LGBT. Y eso no me sorprende. Lo que me sorprende es que por también hablar de esos temas ya no consideran que sea un blog de una persona expatriada. Extraño, ¿no? Considerando que soy española, que vivo en el extranjero, que hablo de mi vida en otro país, que cuento cosas tanto del lugar en el que nací como del lugar en el que vivo, etc., el simple hecho de que también hable de mi orientación sexual le resulta a varios no solo desagradable sino también un motivo para excluirme del grupo de "selecto" de expatriados que deben ser esos españolitos y españolitas que solo hablan de lo mucho que echan de menos la tortilla de patatas y el jamón serrano. Os he pegado aquí la imagen de los comentarios en cuestión. Y seguro que no van a ser los últimos...

Vamos, que la LGBTfobia triunfa hasta entre los comentaristas del dichoso concurso. ¡Qué mundo más decepcionante!

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14 julio 2009

Mis primeros 100 suscriptores

Hoy por primera vez el contador de mi lista de suscriptores muestra un número redondo muy bonito y además digno de celebrar:

100

Así que por increíble que me parezca cuando pienso que empecé este blog sin saber muy bien quién lo leería y solo por contar un poco de mi vida a mis amigos sentados frente al ordenador en otros lugares del mundo, aparentemente hay alguna gente en Internet que tiene interés en leer lo que escribo sin conocerme personalmente.

También tengo ya 51 seguidores, que es mucho para ser un blog personal. Así que estoy muy contenta con el, para mí, pedazo de éxito de mi blog y espero poder seguir disfrutando de la compañía de todos mis lectores (¡cómo suena, no me lo puedo creer! Yo que de pequeña soñaba con ser escritora...).

¡¡¡Muchas gracias a todos!!!

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13 julio 2009

El médico de urgencias en Dinamarca


Siempre me estoy quejando de los médicos y su servicio tercermundista en este país. El caso del médico de urgencias es desde luego el más claro de todos.

En Dinamarca si te pones enfermo después de las 16, hora a la que los médicos normales se van de su consulta, puedes llamar al médico de guardia. Y digo llamar, porque no es ir. Tú le llamas y, después de esperar 40 minutos en la cola, te sale siempre una persona muy estresada en el otro lado de la línea que te trata de forma muy maleducada. Te pregunta qué te pasa y solo si lo considera necesario, te permite ir a la consulta del médico de urgencia. Normalmente pocas son las cosas que consideran necesarias, así que lo que sueles oír es que te esperes a la mañana siguiente a que tu médico esté de vuelta.

Pero bueno, si ya te permiten ir a la consulta, si vives en Copenhague, solo tienes una dirección disponible. Y hasta hace un mes y pico estaba en un edificio muy viejo que funciona también como estación de bomberos y que tiene un aspecto de clínica de la postguerra que es para no creérselo si piensas que este es un país muy rico.

Allí, claro, solo hay 1, o si tienes suerte, 2 médicos. Pero la cola de gente es, para esta ciudad capital de Dinamarca, bastante larga. Así que te toca esperar durante mucho tiempo. Y cuando entras normalmente el tipo sigue siendo igual de antipático que el del teléfono y no tiene ganas ni energía para dedicarte mucha atención.

¿Resultado de todo esto? Para empezar, los daneses no van a urgencias a no ser que casi se estén muriendo. Y muchas veces incluso así esperan hasta demasiado tarde. Para seguir, los que se deciden a ir al médico reciben un tratamiento bastante malo, por lo que en varios casos les recetan medicinas equivocadas, o les tratan por una enfermedad cuando lo que padecen es otra cosa, o todavía en algunos casos no les tratan en absoluto y luego se ve que la persona sí que necesitaba tratamiento, poniéndose muy grave o incluso falleciendo por ello. El ejemplo típico de esto último son las personas con una trombosis que no son tomadas en serio...

Hace un par de semanas el Estado hizo una encuesta sobre el nivel de satisfacción de la gente con el médico de urgencias, y claro, fue un completo desastre. La gran mayoría pensaban que eran unos maleducados y muchos de ellos se quejaban por no haber recibido el tratamiento necesario o adecuado.

Otra cosa que se descubrió con ese estudio es que no aprenden de sus errores porque no los registran, así que las cosas van de mal en peor.

Ahora han decidido mover el servicio a la zona de uno de los hospitales y desde el año que viene hacer informes de los errores. A ver si con eso mejora, pero mira que dudo que se note mucho.

Eso sí, simpre te cabe la opción de ir a urgencias al hospital. Pero probablemente te manden a tu casa sin hacerte ni caso a no ser que ellos consideren que DE VERDAD lo necesites. Y sobre su capacidad de consideración ya he hablado...

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12 julio 2009

Helado de durian


No sé si conocéis los durians. Son unas frutas del sudeste asiático famosísimas porque, además de ser deliciosas y tener una textura mantecosa estilo el aguacate, desprenden un tufazo que ha hecho que en algunos sitios, como en Singapur, esté prohibido venderlas. Además, para terminar de arreglarlo, la fruta está protegida con uno caparazón lleno de unos pinchos bien afilados y pesa varios kilos.

Siempre he deseado probar la fruta pero nunca la he visto a la venta en un sitio donde me pudiera permitir comprarla (solo en mercados al estar de paso y no era cuestión de comprarse una bola pinchuda del tamaño de una sandía). Pero esta semana en nuestro supermercado tailandés tenían disponible algo que como sustituto era lo más cercano: ¡helado de durian!

Pues bien, aunque el helado en cuestión solo tiene el 7% de pulpa de durian, al abrir el paquete ya se notaba el olorazo en toda la sala. ¿Y el veredicto al probarlo? Pues es una mezcla delicada entre un mango, ajo y aguacate. Riquísimo pero probablemente a muchos europeos no les guste nada de nada. A mí me encantó.

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10 julio 2009

Premios 20 Blogs

Premios 20Blogs
Me he decidido a participar en los Premios 20 Blogs del periódico 20 Minutos. Aunque veo imposible ganar porque hay muchos blogs que participan y muchos de ellos con cientos de seguidores, me hace ilusión ver si a la gente le gusta mi blog y también leer los comentarios que van dejando allí. Será la vena narcisista que me tiene que surgir de algún modo ;-)

Este blog, Lille Skvat, participa en 2 categorías: Mejor Blog Expatriado y Mejor Diseño. Si pulsáis sobre los enlaces podéis acceder a la Web con el concurso y leer los comentarios que ya hay, dejar vuestros comentarios, votarme y también descubrir otros blogs interesantes.

Además tengo otros dos blogs que he incluido en el concurso, más que nada por darlos a conocer:


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09 julio 2009

Decir que se quiere sexo claramente, ¿es mejor?


Al ver a los babuinos en el zoo comportarse de esa forma tan humana y al mismo tiempo tan poco humana me surge una reflexión.

Los humanos, aunque todos sentimos interés en practicar sexo con muchas personas diferentes, nos hemos creado muchos rituales para esconder esos intereses y también para controlarnos y no tener tanto sexo como deseamos. Uno de los rituales más ilógicos es el no decir con claridad lo que estamos buscando. Así, aunque dos personas están ambas interesadas en tener sexo, lo que sucede más a menudo es que no lo tienen. ¿Por qué? Porque ninguno de los dos dice con claridad que quiere sexo y por eso mismo ninguno de los dos está seguro de que lo que está intuyendo en el otro de verdad es lo mismo que él/ella siente.

Los humanos tenemos un juego: el más valiente da un paso diminuto. Si el otro tiene interés y ha entendido o intuido el primer paso, da por su parte un paso diminuto. El que empezó se siente así reforzado y da el siguiente paso. Y así siguen ambos hasta que los pasos dejan de ser diminutos. Llega un punto en el que las cosas tienen que ser más claras. Pero entonces a menudo el juego acaba ahí. Ninguno de los dos se atreve a dar el paso claro por miedo a haber malinterpretado los pasos del otro y quedar en ridículo. Nadie quiere decir "yo quiero acostarme contigo" y que le respondan "¡pero qué dices!" o todavía peor "¡me repugnas!". Así que al final el flirteo se queda en eso y aunque ambos querían sexo no lo tienen. Incluso si no hay otro motivo para dejar de hacerlo, incluso si no tienen pareja, si no tienen problemas de ningún tipo para tener sexo. El asunto se queda a medias y ambos se quedan con dudas de qué hubiera pasado si hubieran sido más claros, o qué es lo que la otra persona quería decir de verdad cuando hizo tal o cual. "¿Lo habré entendido bien? ¿Estaría interesado en lo mismo que yo? ¿Me estaré montando yo solito la película?".

Entonces, volviendo a los babuinos y sus complicadas relaciones sociales... Ellos parece que son como nosotros. Tienen interés en sexo muchas veces y con muchos diferentes. Pero cuando es así está claro y al final, si nadie se lo impide, tienen sexo. El juego no se acaba en la mitad del camino.

Por eso yo me pregunto: ¿no sería mejor decir las cosas claramente? Creo que las personas que dicen que quieren sexo de forma clara tienen más relaciones sexuales que los que no lo hacen porque están esperando a estar completamente seguros para dar el paso. ¿Estáis de acuerdo?

Y ya para terminar: pensando en el pasado veo muchas ocasiones en las que creo que alguna persona ha querido tener sexo conmigo pero no me lo ha dejado suficientemente claro. Desde luego conmigo hubiera funcionado mejor si me hubieran preguntado directamente: "¿Echamos un polvo?" :-D

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07 julio 2009

Patios en el interior de las casas


Una cosa que disfruto de verdad de la vida en la ciudad en Copenhague son los patios interiores que tienen los edificios. Aquí las casas se construyen de forma que en el interior hay una especie de jardín comunitario en el que todos podemos disfrutar de un mini trozo verde incluso en las zonas más grises de la ciudad. En ese patio siempre suele haber cosas para que los niños jueguen, césped verde, arbolitos, mesas para sentarse a comer el almuerzo y flores. Si encima tienes suerte también hay algo para jugar al baloncesto, fútbol o semejante.

Si pensáis que esos patios casi no se deben aprovechar con el clima escandinavo, os equivocáis. Aquí, al contrario que en España, en cuanto hace un rayo de sol tienes a medio vecindario abajo tumbado al sol intentado absorber la poca energía solar disponible. Bueno, de hecho los tienes casi sin ropa (un bonito espectáculo para ver desde la ventana). Y en verano estamos todos como locos por salir fuera y disfrutar de poder estar en el exterior sin llevar capas como las cebollas.

Es una pena que en España hayamos perdido en las ciudades esa forma de construir las casas que nosotros también teníamos de los árabes, con el patio interior. Hubiera sido una maravilla crecer en un sitio así para mí en lugar de entre las cuatro paredes del apartamento de barrio en Madrid. Aquí aunque no puedas salir más que la mitad del año, cuando por fin puedes, de verdad que lo disfrutas.

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05 julio 2009

Integración de verdad


Ayer por primera vez este año hizo un calorazo de justicia aquí en Dinamarca, así que como todos los demás, nos fuimos sin dudarlo a la playa a pasar el día. Elegimos una playa que hay al norte en Klampenborg, cerca de la zona donde viven los daneses ricos, y que desde siempre tiene una zona de nudistas. El asunto es que esta playa en los últimos años se ha transformado y ahora muchísimos de los extranjeros inmigrantes de Copenhague elegimos ese sitio para bañarnos, porque nos pilla más cerca de nuestros barrios y además el ambiente es agradable. Consecuencia: hay muchísimos extranjeros de todos los sitios y no solo daneses como antes. Pero la playa de nudistas sigue estando allí en medio y sigue siendo utilizada mayoritariamente por daneses.

Pues bien, voy a lo que iba a contar. Ayer disfrutamos viendo que todas esas culturas diferentes comparten ese espacio sin ningún problema y sin tener que adaptarse a las formas del otro. Por fin integración y no asimilación. Los extranjeros no se han convertido en daneses haciendo todo como los daneses. Y los daneses no han dejado de ser como eran. Claro que unos y otros se influyen mutuamente, pero cada uno conserva su identidad y eso para mí es el ideal. Multiculturalidad en armonía y no monoculturalidad aburrida en la que los que han llegado después tienen que aceptar TODAS las normas de los que ya estaban.

¿Y esto dónde se veía en la playa? En que teníamos en el mismo trocito de la playa nudista a mujeres y hombres completamente desnudos bañándose, tomando el sol, leyendo el periódico o lo que fuera, y a mujeres musulmanas cubiertas de arriba abajo, con pañuelo, sentadas en la misma playa con su marido o sus amigas tan tranquilas disfrutando de su tarde y viendo a sus hijos correr de un lado a otro por esa playa común. Y también familias de africanos haciendo su barbacoa o familias de indios metiéndose en el agua con ropa, como se hace allí, con el sari. Y todo con la música de fondo de una banda danesa animando el ambiente para todos.

Ese es un sitio de verdad en el que me gusta estar en Copenhague. Todos somos parte del lugar.

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02 julio 2009

A los niños no les parece "mono"


Parece que los adultos tenemos un sentido de lo que es "mono" (o "cute" en inglés) muy agudo. Es decir, las cosas con aspecto infantil nos despiertan algo dentro: ternura, instinto de protección, cariño, o algo similar. Y parece que ese sentimiento se da en todas las culturas, aunque en algunas, como en la japonesa (lo "kawaii") parezca todavía más desarrollado que en la occidental.

Este sentido se nos despierta no solo con nuestros niños, que es creo yo el motivo original de ese sentimiento de ternura hacia algo indefenso y torpe (así en lugar de comernos a nuestros descendientes los cuidamos), sino también hacia las crías de otras especies. Así vemos al leoncito o al pajarito y nos parecen más dulces que los ejemplares de su misma especie en versión adulta, y en lugar de salirnos la vena depredadora, nos sale la vena protectora y empezamos a hacer todos caritas de estar deshaciéndonos al verlo.

Sin embargo, algo que me llama la atención cada vez que voy al zoo es que los niños parecen no tener ese sentido de lo que es "mono" desarrollado cuando son pequeños. Siempre se ve a los padres esforzándose en que vean lo especial de ese animal en la esquina porque es una cría, pero el niño por lo general no reacciona como que lo entiende. Ellos no ven lo dulce de que sea una versión joven y torpe. O lo tierno de que sea tan agresivo cuando es tan inofensivo, como el leopardito de la foto.

¿Cuándo es entonces que adquirimos ese sentimiento? ¿Y por qué? ¿Es cultural o es innato?

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