10 septiembre 2010

Inmigrantes criticando a los inmigrantes

Una de esas cosas que no entenderé nunca es la existencia de inmigrantes que apoyan políticas en contra de la inmigración o que critican de forma completamente prejuiciosa la existencia o llegada de otros inmigrantes al país en el que residen. Este fenómeno tan absurdo aparentemente se da especialmente entre los inmigrantes que llevan más tiempo, aunque no necesariamente sean los mejor integrados ni adaptados a la sociedad en la que habitan.

Así, a lo largo de los años me he podido encontrar a españoles que critican a los latinos que vienen aquí, o a los musulmanes. También a latinos que critican a los chinos o a los somalíes. A chinos que critican a los árabes. A musulmanes que critican a los africanos. A africanos que critican a los europeos del este. Los europeos del este que critican a los turcos... Se puede uno recorrer las distintas comunidades provenientes de todo el globo y encontrar los mismos prejuicios: los de el sitio X vienen a aprovecharse del sistema, desde que han llegado hay más robos, son todos unos tal o cual, no se quieren integrar, estropean las oportunidades de trabajo... Blablabla. La misma basura en todas las bocas.

El otro día por ejemplo charlé con unas mujeres que después de varias décadas aquí todavía no hablan bien danés. Trabajan en negro y no pagan impuestos. Y todavía se permiten decir que los de tal o cual sitio vienen aquí a robar, que la gente de no sé qué país cobra mucho menos en negro y le estropea las posibilidades a los demás, que los que han llegado últimamente de allá no se quieren integrar y que Dinamarca debería prohibir que vengan más inmigrantes... Increíble. Y realmente triste.

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09 septiembre 2010

Si no eres mi amiga, no me interesa tu vida

Estaba discutiendo contigo escuchando como me decías que ya no eres mi amiga y respondiéndote que yo tampoco siento que tú lo seas para mí, y en mitad de eso cambias completamente de tema y te pones a contarme algo sobre tu vida. ¡¿Y a mí qué?! Yo no tengo interés en las cosas que le pasan a los demás. No leo la prensa rosa, no veo programas sobre cotilleos, no me interesan las vidas de los famosos, no me interesa ni la vida de mis vecinos, ¿por qué me iba a interesar la tuya cuando no somos amigas, cuando me estás diciendo que no quieres volver a hablar conmigo? Tú haz lo que quieras con tu vida, eso es cosa tuya. Si yo no soy parte de tu vida, a mí me da completamente igual.

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08 septiembre 2010

Poliamor como identidad o estilo de vida

Como se puede ver aquí en la columna izquierda en la bandera me incluyo entre las personas que creen en el poliamor. No solo lo creo, sino que lo vivo. Eso me lleva a hablar de que soy poliamorosa o que mis relaciones son poliamorosas. Y con ello parece que estoy hablando de una identidad. Es como si digo que soy bisexual. Algo que identifico como mi forma de ser, parte de quién soy. Sin embargo, no estoy segura de pensar que el poliamor es una parte de mi identidad sino que más bien creo que se trata de un estilo de vida, una forma de vivir. Por supuesto, esta forma de vivir tiene mucho que ver con quién soy, mi forma de ser, mi identidad. Mi forma de ser ejerce una influencia en mi forma de vivir y viceversa. Pero no creo que haya gente que nace poliamorosa y gente que no nace así. No creo que haya algo en la naturaleza de algunas personas que nos haga poliamorosos y algo que haga que otras personas no puedan serlo. Creo que se trata de una elección consciente y clara. Yo no he elegido sentir atracción sexual por los diversos géneros. Sin embargo sí que he decidido llevar una vida poliamorosa. Del mismo modo que en otros momentos decidí llevar una vida monógama fiel o monógama infiel o no tener pareja.

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07 septiembre 2010

¿Dónde empieza el sexo?

Una pregunta habitual en mí: ¿dónde empieza el sexo? ¿Con el flirteo? ¿Con la penetración? ¿Con tocar los genitales? ¿Con acariciarse? ¿Con quitarse la ropa? ¿Con un orgasmo?

Parece que en este mundo tan dominado por los hombres no se tiene sexo hasta que hay penetración. De hecho incluso parece que ésta tiene que ser vaginal. Así se habla de ser virgen sobre alguien que tal vez ha tenido sexo anal y cientos de orgasmos provocados por manos, lenguas, etc.... Se habla de enrollarse con alguien y se lo diferencia de tener sexo incluso cuando a veces el rollo llega a cosas como sexo oral o masturbación. 

En realidad esta pregunta es especialmente interesante al pensar en sexo entre dos mujeres. Por supuesto que puede haber penetración, pero si no la hay, ¿dónde empieza el sexo? ¿Y qué es solo enrollarse o petting? ¿Es llegar al final tener un orgasmo?

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06 septiembre 2010

Esperando a la salida del avión

Llego a Dinamarca y no me da tiempo ni a pisar el suelo danés para sentir el cabreo habitual con el sistema xenófobo de este país. Me estoy bajando del avión y veo a la policía danesa esperando en la puerta en busca de inmigrantes ilegales. No pueden esperar en el control de policía como hacían antes, no. Y eso que se trata de un vuelo dentro de la Unión Europea. Ahora van a la puerta del avión porque viene de España y como ya se sabe allí hay muchos inmigrantes ilegales. Paran a un par de personas de aspecto no europeo y piel oscura y les piden los pasaportes. Aparentemente todos los papeles están en regla. Sin embargo, incluso así son separados y se los llevan para interrogarlos y revisar sus equipajes. ¡Cada vez da más asco vivir aquí!

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05 septiembre 2010

Definiciones de bisexualidad

Hablando sobre bisexualidad hay varias formas de definir el concepto:

     1. Sentirse atraído por hombres y mujeres.
     2. Sentirse atraído por personas de tu género y del género opuesto.
     3. Sentirse atraído por personas de tu género y de otro género.
     4. Sentirse atraído por personas de dos géneros distintos al tuyo.
     5. Sentirse atraído por personas de tu género y personas de los demás géneros.

De estas formas la primera y la segunda eran en lo que pensaba cuando empecé a utilizar el término bisexual y creo que son lo que la mayoría entiende cuando leen en mi blog o escuchan de mi boca que soy bisexual. Son las definiciones que justifican frases como "mira en ambas direcciones" o nuestra bandera bisexual y que explican de forma simple que no por estar con una persona se siente únicamente atracción hacia ese género.

La tercera, cuarta y quinta definiciones son en mi opinión mucho más acertadas aunque no me pueda identificar con todas. En ellas se dice con claridad que el género no es algo binario, es decir, que no solo hay hombres y mujeres, sino hombres, mujeres y otros géneros (intersexuales, transgénero, genderbenders...). La diferencia entre ellas sin embargo es que en la tercera y la cuarta la persona solo se siente atraída por algunos de esos géneros y sin embargo en la quinta la persona se siente atraída por todos los géneros, incluido el suyo propio. Si se quiere ser específico, en la tercera la persona es bisexual, en la cuarta es polisexual y en la quinta pansexual

Hoy en día para poder sentirme a gusto con la palabra bisexual yo necesito pensar en ella como la quinta opción. Es decir, que para poder hablar de algo en plan binario tengo que oponer mi género a todos los demás géneros y con ello decir que me siento atraída tanto por el mío como por todos los demás. Es decir: por todos los géneros. 

Sin embargo, la palabra bisexualidad sigue siendo muy útil (y por ello la utilizo para referirme a mí misma) a la hora de hablar sobre personas que no son monosexuales (es decir, homosexuales, heterosexuales y autosexuales) o asexuales. Especialmente a la hora luchar por la aceptación de nuestros derechos. Pienso que el término bisexualidad en realidad es un abanico que incluye otras sexualidades: omnisexualidad, polisexualidad, pansexualidad, sexualidad queer... y al luchar bajo esta palabra lo hacemos por todas estas otras sexualidades.

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04 septiembre 2010

Tradúceme esto

Si trabajas como traductora tus amigos, familiares y conocidos creen que eres como el traductor de Google. Es decir, que no te cuesta más que dos minutos que te manden un documento de 5 páginas y pasarlo al inglés o al danés. Vamos, como si fuera apretar al botoncito de "Traducir" y ya está. Como soy idiota y nunca me quejo por ello, a menudo tengo emails cuyo título es "Tradúceme esto que necesito enviarlo hoy" y con el currículum, la carta, el artículo o hasta el trabajo para entregar en la universidad. Habitualmente tampoco me molesta especialmente si tengo tiempo para hacerlo. Pero ya el colmo es cuando alguien te manda algo por parte de su empresa porque lo necesitan en inglés y, como no quieren pagar a un traductor, se lo han pedido a la secretaria, contable, administrativo o lo que sea de turno. ¿No es justo quejarse ahí y decir que no? Porque a mí me parece pasarse...

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03 septiembre 2010

Los optimistas sufren más

Siguiendo con eso de ser optimista o pesimista que nombraba en esta entrada, creo que al contrario de lo que se cree habitualmente, somos los optimistas los que sufrimos más. 

Un pesimista de verdad no suele ser decepcionado por nada porque ya espera lo peor. No suele hundirse porque no creía que las cosas fueran buenas. No suele ser sorprendido con la guardia baja porque siempre está en alerta roja por los desastres en camino. No suele sentir con intensidad alegría porque no puede olvidar que todo acabará mal y por tanto tampoco le duele tanto cuando por fin acaba mal porque ya contaba con ello. 

Un optimista sin embargo siempre se lleva decepciones, sorpresas desagradables, sobresaltos, golpes... Siempre descubre cuando está en la miseria que las cosas no eran tan bellas como esperaba. Siempre mantiene la esperanza hasta que está en lo más hondo del hoyo. Y así va dando saltos de decepción en decepción.

El que ve el vaso medio lleno siempre se decepciona al descubrir que se vacía. El que lo ve medio vacío y sucio, en el fondo imaginaba que todo acabaría mal y no siente ninguna decepción.

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02 septiembre 2010

Cuerpo femenino o ropa femenina

Toda mi vida he estado entendiendo que el aspecto físico que se me atribuía como masculino, aun siendo mujer, se debía a mi corte de pelo, a mi ropa masculina, a mi voz grave, a mi forma de moverme desgarbada, a mis gustos y preferencias por las cosas supuestamente de hombres, a mi cara poco femenina y no maquillada... Es decir, a todos esos atributos externos que en su mayoría tienen que ver con el estilo y que por lo general se pueden cambiar con facilidad. Si lo deseara hoy mismo podría ponerme una minifalda, unos zapatos de tacón, maquillaje, un peinado más femenino y salir a la calle moviéndome como si estuviera sobre la Pasarela Cibeles. Y entonces dudo que mucha gente me considerara masculina.

Hace unos días sin embargo me he encontrado con otra definición de lo que es masculino en una mujer al escuchar a un hombre bisexual que dice sentirse atraído SOLO por mujeres masculinas. Para él esas mujeres pueden vestirse como quieran, moverse como sea, maquillarse, trabajar como modelos de ropa femenina, etc. Lo importante es que tengan pechos pequeños y caderas estrechas. Es decir, un cuerpo más cercano al que se considera masculino. Esto es algo que no es tan fácil de cambiar... sin cirugía al menos.

Me resulta sumamente interesante esta diferencia porque según la segunda definición yo no soy nada masculina. Mi cuerpo tiene muchas curvas. Sin embargo mi estilo y tal vez actitud son masculinos según esta sociedad y eso es en lo que tradicionalmente se ha fijado la gente a mi alrededor para considerarme masculina.

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01 septiembre 2010

Ver la luz


Me he pasado más de 16 años de amistad con una idea fija en la cabeza sobre algo en concreto acerca de ti: tu orientación sexual. Y una charla de un chat muy clara y muy sincera me ha iluminado y me ha hecho ver algo que no entendía y que no había sabido ni querido comprender en todo este tiempo por mucho que tú te has esforzado en decirme que no tenía razón y que no era cierto eso que yo veía. Desde esta noche, por primera vez, entiendo por qué no es cierto. Y te creo al cien por cien. Sin esas reservas anteriores que siempre te repetía: que creía que era difícil para ti verlo. Pues no, ¡era difícil para mí! 

Llegar a esto me ha costado y creo que aunque hubieras dicho lo mismo que dijiste esta noche hace 10 años no lo hubiera entendido. Ahora soy otra persona en muchos aspectos, veo las cosas de un modo diferente. He evolucionado. La vida me ha ido mostrando nuevos caminos. Y en una unión de varios de esos nuevos caminos he encontrado el sentido a lo que dices. 

Los caminos... Mi vida que ha cambiado y he dejado de vivir como lesbiana hace mucho tiempo. Mi identidad sexual que ha ido evolucionando con el tiempo y ha llegado un punto en el que las etiquetas no me sirven, ninguna. Además hace un par de meses he conocido a alguien que piensa y vive como yo en este aspecto y encontrarla me ha ayudado a poner palabras y ver más claras mis cosas. Y por último, sin haber conocido hace unas semanas a un chico en el ambiente que se define como asexual tampoco hubiera entendido determinadas cosas. 

Así que ya ves, el cambio no está tanto en lo que dices, sino en lo que yo soy capaz de entender. Eso sí, ayuda que por una vez lo hayamos hablado tan claramente e, incluso estando en desacuerdo, haber seguido con la conversación sin malos rollos hasta hablarlo del todo.

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