¿Qué tal la vida dentro del redil? ¿Con ganas de empezar a husmear otra vez las frutas prohibidas y con olores exóticos que crecen fuera? ¿Preparada para abrir el cerrojo y salir por la puerta? ¿O todavía con ese ataque de pánico que te ata a tu huerta, tu monogamia no sentida y tu vida de siempre? No, ya sé, estás intentando una vez más darle un significado cósmico a todo, convenciéndote de que lo que pasó fue otro más de esos signos celestiales que insistes en ver y que te indican ese camino monótono al que tus fantasías se niegan a someterse. ¿Soñando despierta con saltarte la valla? ¿O la barrera que has construido es tan alta que solo cuando vuelas dormida eres capaz de superarla?
