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20 noviembre 2012

Violencias en el Día de la Memoria Trans*

Hoy 20 de noviembre en el mundo se celebran multitud de actividades para recordar a todas las personas trans* que han muerto por culpa de las agresiones basadas en la transfobia, el cissexismo y sus primos cercanos, la homofobia, el machismo y demás. Las personas trans* seguimos sufriendo todo tipo de asaltos a nuestros cuerpos, nuestras mentes, nuestras propiedades, nuestras identidades, nuestros entornos, nuestros derechos... Las muertes trans* no son más que la punta del iceberg de las demás violencias (física, emocional, verbal, material, estructural...) que vivimos. Violencias que provienen de todos los ámbitos en los que nos movemos: nuestras familias, nuestres amigues, nuestres conocides, les individues que nos cruzamos de forma casual a lo largo de la vida, la policía, las instituciones, la legislación, las estructuras sociales, políticas, económicas, los estados...

En un día como hoy no puedo evitar sentir dolor, rabia y tristeza al ver que hasta los puntos más básicos de mi identidad trans* me son negados de forma consecuente hasta por las personas que tengo más cerca. Que se dirijan a mí por mi antiguo nombre, por mucho que figure en mi DNI, lo vivo como una agresión. Sobre todo cuando sucede en un día como hoy y por alguien que sabe que es tal día y que yo soy trans*. Lo mismo que el que hablen de mí con pronombres y terminaciones femeninas. U oír como alguien se refiere a mí como "mujer", "chica", "señora" o similar. Y percibir el sexismo que me trata como mujer cisgénero y me intenta subyugar a una posición inferior. Por no hablar de tener que sentir esas miradas escrutadoras buscando en mi torso la señal indicadora de mi género. O ser sometide a preguntas completamente inaceptables por cualquier individue que le venga en gana, que van desde el aspecto de mis genitales hasta el motivo por el que todavía no he decidido quedarme embarazade. 

Hablo con mis amigues cisgénero y de cada dos frases una contiene algo que muestra una falta de respeto a mi identidad. 

Hablo con el resto del mundo y cada frase contiene un asalto a mi identidad.

Escucho lo que se dice que no va sobre mí en este planeta y cada media frase está llena de presunciones sobre el género, la sexualidad, la identidad, la forma de vida y de relacionarse, la etnicidad y demás, que hacen que mi vida sea completamente invisibilizada y borrada.

Estoy harte de tener que soportar golpes. Físicos. Verbales. Psíquicos. De tener que corregir a la gente. De sentir que no puedo decirle a mis amigues una vez más que sus errores me duelen, porque soy yo quien tiene que ser comprensive ya que elles hacen lo que pueden. De no poder mandar a la mierda a mi jefe cada vez que me llama "muchacha" o me trata como si fuera imbécil solo porque el muy gilipollas me lee como mujer. De no poder pegarle una patada en la boca al conferenciante de turno que cuenta, como me ha pasado hoy, que las mujeres son tal y él como hombre es cual, y por supuesto cual es mejor que tal... 

Estoy hasta mi coño-polla de oír basura y ver que lo único que avanza es que ahora hay días como este, Día de la Memoria Trans*, en el que las personas trans*, y solo nosotres, nos juntamos a recordar con velas, canciones y discursos a nuestres caídes en las incontables batallas de esta guerra infinita contra el cissexismo y la transfobia. Es hora de reaccionar. La violencia que vivimos cada día solo merece una respuesta: mayor violencia

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26 junio 2012

¿Ele o elle?

Ya sabéis que intento usar un lenguaje que también incluya personas de género ni masculino ni femenino. Tengo una duda y veo que escribo y digo ambas cosas, según el momento en el que me pille. Para usar en castellano un pronombre personal en singular ¿qué será mejor, elle o ele? ¿Alguna opinión a favor o en contra de alguna de las propuestas?

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30 mayo 2012

Programa para registrar la mestruación sin rollos de embarazo


Nuevo teléfono y nuevo motivo para molestarme con la cisheteronormatividad de la sociedad y las expectativas que se tienen sobre un cuerpo como el mío que menstrúa. Estoy buscando una aplicación para Android con la que registrar las fechas de mi menstruación. Algo sencillo que ponga en mi calendario el día en el que empezó, el día en el que acabó y cuándo se espera que sea la próxima vez. Pues bien, no encuentro un puñetero programa que no esté lleno de basura adicional sobre embarazos, temperaturas corporales, ovulaciones, tomas de píldoras y demás detalles para planificar o evitar que tu cuerpo se convierta en el refugio de un monstruo de tamaño creciente en espera de salir a la luz entre un río de sangre cual alien hambriento. Así que ahora va a resultar que todas las personas que menstrúan y quieren registrar la fecha lo hacen por motivos concernientes a las relaciones sexuales, que además por supuesto son relaciones sexuales "heterosexuales" en las que se espera una reproducción dentro de esos supuestos cuerpos "de mujer" que por narices son fértiles solo porque menstrúan de vez en cuando. ¡Ayyyyyy!

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17 mayo 2012

Soñando con nuestras transiciones

Las escasas veces en las que hemos compartido nuestros sueños un aspecto común ha surgido en ambas direcciones: soñamos con que ele otre ha pasado por algún proceso de transición hormonal o quirúrgico y que nuestros cuerpos se adecuan más a nuestras identidades que lo hacen ahora. Yo te sueño con pelo en el pecho, tú me sueñas sin tetas, yo te sueño con un gran clítoris, tú me sueñas con barba... Me encanta estar con una persona genderqueer como yo, alguien que en su subconsciente me ve como yo me veo, y al que sé que puedo de forma acertada ver más allá del binarismo de género de nuestra sociedad. A veces desearía que ambes estuviéramos transicionando al mismo tiempo. Sería maravilloso descubrir también así nuestros cuerpos.

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15 mayo 2012

Ya no quiero escribir más en femenino

Ha llegado un punto en el que ya no creo completamente en los motivos por los que durante todos estos años he escrito en femenino en mi blog. No puedo dejar de notar cada vez que estoy haciendo algo que no me hace sentir bien. No puedo dejar de ver cada vez que utilizo algo que no me es natural. Y por tanto que me incómoda sin cesar. De hecho, creo que juega un papel en mi apatía con mi blog últimamente, porque me resulta tan desagradable nombrarme en femenino...

Además siento que aunque logro mi objetivo de visibilizar que la red está poblada de personas que no son solo de género masculino, al mismo tiempo siento que contribuyo sin quererlo a invisibilizar la existencia de personas de otros géneros que no son ni femenino ni masculino, y eso no solo va en contra de mis propios intereses e ideales políticos trans, va en contra de lo que yo también veo como una parte del feminismo: la lucha contra el patriarcado evitando la exclusión de otros géneros que los que ya tienen el poder.

Por tanto he decidido dejar de escribir en femenino y hacerlo en neutro, siguiendo el método que explico en esta entrada, y con ello adecuando mi escritura a mi identidad de género y mi lucha política.

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09 mayo 2012

Repartiendo habitaciones transfóbicamente

Un grupo LGBT+ de viaje. Hora de repartir las habitaciones. Les organizadores, cómo no, homosexuales y bisexuales cisgéneros elles, no se han planteado ni mínimamente que esa segregación binaria de géneros en la que nos quieren repartir no es bienvenida en un grupo que también incluye a personas transgénero e intersex de diverso tipo. No se pregunta nada. Directamente se da por hecho que tu nombre decide en qué habitación duermes y con quién compartes intimidades. ¡Pero esto es un supuesto ambiente seguro para TODAS las personas LGBT+, leche! Y así yo desde luego ni me siento segure ni me siento bienvenide. Al contrario, me siento insultade.

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04 mayo 2012

Género gramatical neutro

Estoy modificando mi español para adaptarlo a mi forma de ver el mundo. Para poder expresarme con propiedad y de forma no ofensiva. Por ello, no solo quiero usar el genérico singular y plural en neutro, también necesito crear un tercer género gramatical para esas palabras que no quiero determinar ni en femenino ni en masculino al hablar de entidades con otros géneros o con género neutro. Esto lo voy a hacer del mismo modo que he hecho con el genérico, utilizando las terminaciones en -e y -es, para con ello separar el neutro del masculino, que en el presente se encuentran unidos (y por tanto son confundidos) en español. 


Por supuesto, este uso tiene su origen en una necesidad personal que surge de mi deseo de utilizar el neutro al hablar en español de personas genderqueer y transgénero que como yo misme no pertenecemos ni al género masculino ni al femenino.

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28 marzo 2012

¿Por qué das por hecho mi género?

En un grupo LGBT+ me invitan a hablar sobre teoría queer conociendo mi identidad trans y la forma en la que hablo (además de mi blog), y en la comunicación que establecemos casi lo primero que sucede es que ni respetan mi utilización de un nombre propio neutro para hablar de mí (y menos todavía la de un pronombre neutro) ni me preguntan antes de dar por hecho mi género femenino. ¿Así cómo voy a sentir que entienden de lo que hablo o que aceptan y respetan mi identidad? ¿Así para qué voy a ir a hablar de nada? 

Y es que es indignante, sobre todo porque las personas con las que hablo han oído y parecen entender lo que es queer al menos a nivel teórico... porque vamos, en el práctico ya veo que no hay ninguna aplicación :-(

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31 enero 2012

¡Ella!

Reunión en un grupo donde en cada convocatoria otro de los participantes o yo siempre recordamos a los que van a asistir que es un espacio queer en el que la gente tiene identidades muy diversas y que no hay que dar nada por sentado sin preguntar. De hecho, en casi todas las reuniones todos nos ponemos pegatinas con el nombre y el pronombre que queremos que se utilice cuando se hable de nosotros. La conversación es en inglés, y yo suelo empezar diciendo que por favor se respeten los pronombres que cada persona elige, y explico que el mío es ZIE, que es un pronombre neutro. 

Esta vez la reunión no está bien organizada. Hay problemas en la ciudad para llegar al lugar acordado y la gente va apareciendo poco a poco. El local reservado no es accesible. No tenemos las famosas pegatinas. No hay un inicio formal de la reunión. No se habla de estas cosas. ¿Y qué sucede? Pues que yo misma lo primero que hago es meter la pata con una de las personas presentes, la única otra que utiliza pronombres neutros. Estoy mencionando algo que ha dicho y en mi inglés me escucho decir SHE. Inmediatamente me siento fatal, me acerco, me disculpo y le pregunto si ese pronombre le parece aceptable. Me contesta que sí, pero que prefiere pronombres neutros. Y yo me paso el resto de la reunión y del día dándome cabezazos contra la pared por lo ocurrido.

El caso es que no veo a esa persona como una mujer, no lo he hecho nunca. Sé que tiene una identidad genderqueer muy parecida a la mía, y de hecho me identifico con sus ideas una gran parte del tiempo. Y sin embargo, yo misma caigo en el error de utilizar un pronombre con género. Si hubiera sido al revés, me hubiera resultado muy extraño. Así que imagino que también le resultó completamente fuera de lugar.

Analizando todo esto, no sé muy bien cómo evitar estas cosas. Mi propia lengua materna, el español, no tiene pronombres neutros, lo que hace muy problemático para mí hablar. En el inglés que escucho a diario, (casi) nadie utiliza pronombres neutros. En danés tampoco. Cuando escribo mi blog escribo en femenino por otros motivos. Cuando la gente me habla y cuando hablo sobre mí la mayor parte del tiempo lo hacemos en masculino. Pero en algunos contextos eso no cala y los demás siguen usando el femenino por mucho que yo use el masculino. Por otra parte, yo siento que tampoco el masculino me representa del todo. Con lo que imagino que para otras personas genderqueer el uso del masculino tampoco sería completamente apropiado. Además, con mi acento, she y zie se pronuncian bastante parecido, con lo que al hablar sin pensar es bastante fácil mezclarlos o malentenderlos si no me esfuerzo en hacerlo claro.

Pero todo esto en realidad no son más que disculpas que siguen sin justificar el error. Con lo mucho que me esfuerzo en hacer visible esto para los demás, es terrible que yo misma caiga en esta trampa. ¡Ay!

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23 enero 2012

Afeitarse cada día

¿Será cierto o solo un mito urbano que si te afeitas cada día el pelo te crece más fuerte? Siempre he deseado tener una barba y un bigote, pero no es fácil conseguirlo sin tomar hormonas masculinas... Me pregunto si de algún otro modo se puede provocar que te crezca el pelo en la cara y en el cuerpo. Se aceptan sugerencias.

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15 enero 2012

¿Te has convertido en madre?

Primer día de trabajo después de Nochevieja. Me cruzo con mi jefe directo y tenemos esta conversación:
Yo: Feliz Año Nuevo.
Él: Igualmente. ¿Has empezado bien el año?
Yo: Sí.
Él: ¿Todavía tienes todos los dedos?
En el momento no caigo en por qué me está diciendo eso (es una referencia a los fuegos artificiales que la gente compra por kilos en Dinamarca como forma habitual de celebrar el cambio de año, y todos los accidentes que eso conlleva), por lo que contesto con cara un poco alucinada.
Yo: ¡¿Si...?!
Él ve mi cara y no entiende que no entienda la broma. Así que sigue con la charla bromista y añade:
Él: ¿Y tampoco te has convertido en madre desde la última vez que nos vimos?
Que era dos días antes...
Yo: ¡Pues no! ¡Ni tengo intención!
Pero lo que tendría que haber añadido y todavía me voy lamentando de no haberlo pensado en el momento es "No, ¿y tú?, ¿te has convertido en madre?". Claro que le hubiera parecido inapropiado... ¡Pero es que a mí también, leche!

Me da una rabia tremenda esto de ser interpretada como una mujer y que eso unido a mi edad suponga que se me tenga que estar dando la lata con mi supuesto papel en esta vida, que para medio mundo aparentemente es que tenga hijos como madre. ¡Puñetas con el heterosexismo y los roles de género!

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13 enero 2012

Corbatas

No tengo muchos fetiches en cuanto a la ropa, y menos en cuanto a mi ropa, pero hay uno que desde siempre ha estado muy claro: las corbatas. 

Cuando era pequeña jugaba con las de mi familia. Al disfrazarme siempre quería llevar una. En la pubertad, mientras las chicas se flipaban con sus maquillajes, sujetadores y ropa femenina, yo me hacía a escondidas con una pequeña colección de corbatas, que más tarde, en la adolescencia durante un par de años utilizaba para ir al instituto casi todos los días, además de durante varios años siempre vestirme con camisas de hombre diseñadas para llevar corbata. A varias de las chicas de las que sin saber lo que me pasaba me iba enamorando les regalé corbatas, que supongo que no disfrutaron, ni yo tampoco porque jamás se las vi puestas. De hecho, más tarde a mi novia de entonces le regalé una corbata preciosa con la esperanza de vérsela y la estúpida lo que hizo fue dársela a su hermano en lugar de usarla o dármela a mí. Cuando pienso en aquella corbata tan bella, la más cara y maravillosa que he comprado nunca, todavía me duele y todavía desearía con toda mi alma poder hacerme con ella. Fue con esta mujer, de hecho, con quien dejé de usar mis corbatas y de disfrutarlo. Tanto que me agobiaba con su transfobia y sus ataques a mis rasgos masculinos, que al final acabé abandonando muchos de ellos, entre otros mis adoradas corbatas. Y el caso es que eso me ha dejado huella. Muchos años después, todavía sigo sin usar corbata cuando me da la gana, aunque lo haría muchas veces porque no lo asocio a vestirse con un estilo formal... Lo he hecho en algunas ocasiones en los ambientes LGBT y sobre todo trans, pero por lo general ya no lo hago. Siento que la gente lo utiliza para interpretarme y ver en mí signos de tal o cual y por ello acabo no haciéndolo cuando lo pienso. También alguna vez he querido hacerlo al ir de fiesta contigo, pero no me he atrevido pensando que tú también lo interpretarías como un falso esfuerzo por mi parte por parecerte más masculina... Y aun así, sigo comprándome corbatas de vez en cuando.

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11 diciembre 2011

Porno con los pantalones puestos

El otro día estuve con un grupo de personas del ambiente queer y transgénero viendo Sexing The Transman XXX, la versión pornográfica de esta película dirigida por el maravilloso Buck Angel. La intención del evento era organizar una actividad con la que pasar un rato juntos, divertirnos y también hablar de sexualidad trans. Así que allí nos reunimos unas 25 personas a pasar la tarde delante del proyector.

No sé por qué, pero según va pasando el tiempo veo cómo mi forma de entender algunas cosas va cambiando a algo que los demás entenderían como "radicalizando". Hace algo más de un año, cuando escribía sobre ver porno en un grupo de lesbianas, analizaba lo ocurrido y la película, pero curiosamente en ningún lugar llegaba a comentar algo que ahora me parecía el punto más claramente destacable: estábamos viendo porno con los pantalones puestos. Es decir, viendo porno como si viéramos "La casa de la pradera", en silencio sentaditos cada uno en su silla sin hacer nada. 

Por supuesto esta vez también hubo gente que se fue, pero eso ya ni me sorprende ni me hace levantar una ceja. Está claro que el porno no es un género que todo el mundo siente como aceptable, al menos cuando están en público. 

Y por supuesto, aunque el grupo era completamente distinto y el ambiente y la actitud de la gente todavía más que la de aquella vez, también hubo comentarios tras la proyección que a mí me resultaron conservadores o prejuiciosos. Como por ejemplo poner en cuestión la edad de los participantes por las posibles consecuencias futuras de haber hecho porno. O esa insistencia en decir que las entrevistas eran mucho más interesantes que las escenas de sexo. Pero por lo general los comentarios fueron mucho más abiertos al diálogo y desde una perspectiva mucho menos moralista que en otros ambientes en los que he visto porno en grupo... Que de hecho desde esa primera entrada sobre el tema y esta, ya han sido muchas veces, entre ellas varias organizadas por mí, y también con porno de varios tipos en varios ambientes, desde el festival queer hasta un pequeño grupo de bisexuales y personas trans en una oficina, pasando por un selecto grupo de poliamorosos en una pequeña habitación a un grupo de gente de todas las orientaciones y géneros interesadas en el BDSM.

Y sin embargo, en este grupo de mente abierta me deja de piedra que todavía estábamos todos con las manos bien visibles lejos de nuestros cuerpos, con la ropa bien puesta y todos bien colocaditos guardando las distancias reglamentarias entre nosotros.

O yo soy rara o el porno calienta. Por supuesto no todo el porno ni todo el tiempo. Pero algunas escenas deberían funcionar para algunos, aunque no funcionasen para otros, y algunas otras para otros aunque los primeros ya no tuvieran ganas de seguir. ¿Por qué nadie se masturba? ¿Por qué nadie toca a los demás? ¿Por qué nadie habla de esto después de la película?

En esa sala llena de gente que por lo general me gusta, que son mis amigos y conocidos con los que disfruto de pasar un rato juntos, había por lo menos 7 u 8 personas con las que hubiera hecho algo sexual. Y seguro que ya puesta en situación, varios más que esos. De hecho, con algunas de esas personas lo haría en muchas otras situaciones sin el porno y con otros de los presentes, debido al calentón del momento, me hubiera parecido apropiado hacerlo allí. ¿Soy yo la única que piensa y siente esas cosas? ¿Incluso en un ambiente queer?

Por supuesto, sé que al leer esto la pregunta que surge es por qué yo no hice nada o por qué al menos no lo comenté después de la película. De hecho, tanto me molestaba lo absurdo de la situación, que iba a masturbarme pero tuve que dejarlo. Ya sé que suena raro, pero tenía un motivo de peso para no hacerlo. Solo espero que la próxima vez que organicemos algo así sea en un momento en el que pueda reaccionar como quiero... y aparentemente hacer un poco de escándalo.

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03 diciembre 2011

His birthday... for him

El hecho de que estando en el estudio le dijeras a Jackie que ese era mi regalo de cumpleaños utilizando pronombres masculinos para referirte a mí (his birthday... for him) me dejó verdaderamente flotando el resto de la tarde. Nunca antes me habría imaginado que tú fueras hacer tal cosa, y todavía menos en esa situación que era lo que yo sentía, necesitaba y deseaba. Que reaccionaras de esa forma tan bella, leyéndome el pensamiento o generándolo tú misma, me impresionó francamente. Sentí una aceptación por tu parte que nunca antes había sentido en semejante nivel, y eso, más la experiencia surreal de estar besándonos ante sus cámaras, hizo que luego me temblaran las piernas y que mi cabeza se sumergiera en un delirio de auténtica felicidad de camino hacia tu portal. Gracias.

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02 diciembre 2011

Intersexual, transgénero o genderqueer

Parece que estos tres términos, intersexual, transgénero y genderqueer, en la comunidad LGBT+ se utilizan de forma que se excluyen los unos a los otros y sinceramente no entiendo por qué. Y no creo que se trata de que no entiendo las diferencias.

Veamos. Una persona intersexual es una persona cuyo sexo no es ni hombre ni mujer sino otro de los sexos biológicos que existen. Puedes leer mucho más aquí y aquí.

Una persona transgénero (al menos en la forma en la que se utiliza en inglés transgender) es una persona cuya identidad de género no se corresponde con el sexo que se le ha adjudicado al nacer y que por tanto habitualmente pasa por una transición (aunque no siempre) para llegar a sentir que su cuerpo y su género coinciden. 

Una persona genderqueer es una persona cuya identidad de género es cualquier otra que ser mujer u hombre. Esto quiere decir que puede ser tanto hombre y mujer al mismo tiempo, como ninguna de las dos cosas, como tener una identidad fluida entre varios géneros como tener otro género cualquiera o un género que varía conforme a la orientación sexual.

Como digo, por ejemplo las personas intersexuales a menudo hacen campaña para que su lucha se desligue de la lucha transgénero, porque no tienen las mismas necesidades, orígenes y problemas. Por ejemplo, a las personas intersexuales a menudo se las opera al nacer para otorgarles un sexo que no es el sexo con el que nacieron. O se las hormona en la adolescencia con el mismo fin. Las personas transgénero por el contrario a menudo luchan por conseguir tratamiento hormonal y/o quirúrgico para poder igualar su cuerpo con su identidad de género. De hecho, una gran parte de la lucha transgénero, especialmente la transexual, es que se reconozca el sexo adquirido por medio de tratamientos como hombre o mujer. Por el contrario muchas de las luchas intersexuales se basan en lo contrario, en hacer que se reconozca su sexo como otro diferente a mujer u hombre y se les permita tener una identidad diferente a esas dos binarias.

Por otra parte, muchas personas transgénero, especialmente las que utilizan el término transexual, no comprenden o comparten las ideas de las personas genderqueer. Su lucha en muchos aspectos se podría decir que es opuesta. Una gran parte de los transexuales desean ser reconocidos como lo que ellos entienden como género opuesto. Y sin embargo una gran parte de los genderqueers desean ser reconocidos como lo que entienden como un tercer, cuarto o vigésimo género.

Todas estas diferencias (y muchas más) para mí justifican el uso de etiquetas diferentes y el establecimiento de políticas diversas adecuadas a cada grupo en concreto, de forma que todas las identidades sean visibles y tengan voz independiente en su lucha. Sin embargo, a pesar de estas diferencias, no veo que los términos sean excluyentes y yo de hecho utilizo todos para hablar sobre mí y me siento parte de las tres comunidades.

¿Que cómo es posible? Pues porque veo que todos me reflejan a mí. Veamos. Si insistimos en establecer una diferencia entre el género y el sexo de una persona (cosa que no sé si es necesaria), no veo que sea incompatible ser intersexual y al mismo tiempo transgénero. Por ejemplo tal vez has nacido intersexual y tienes una identidad de género de mujer. Y tal vez quieres tomar hormonas para que tu cuerpo tenga el aspecto que tú identificas con el de una mujer. Entonces serías una persona intersexual transgénero y transexual. En otro ejemplo tal vez eres transgénero porque sientes que tu identidad de género está en transición desde el género en el que te han socializado a otro género que no es ni hombre ni mujer, y en tal caso también eres genderqueer. E incluso tal vez al empezar tu transición descubres que eres intersexual pero tu sexo no se corresponde tampoco con el género con el que tú te identificas. Entonces eres genderqueer, intersexual y transgénero al mismo tiempo.

Estos dos ejemplos son solo dos de las miles de posibilidades. El caso es que las combinaciones existen y no son excluyentes.

Yo misma por ejemplo he sido adjudicada un sexo, el femenino, al nacer. Por tanto he sido socializada como mujer. Sin embargo, estoy en transición a un género diferente que no es ni hombre ni mujer, tanto física como mentalmente, y nunca me he sentido como una mujer. Por ello me etiqueto como transgénero. Pero como digo tampoco soy un hombre, sino que tengo una identidad de género genderqueer. Y sin embargo, no creo que mi sexo biológico fuera mujer, pues por algunos pequeños detalles intuyo que soy intersexual. Así que la combinación de las tres etiquetas es posible, porque lo es en mí. Por mucho que moleste a los miembros más exclusivistas de las tres comunidades.

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28 noviembre 2011

¿Los trans te consideran trans?

Más de medio año después y charlando con alguna de la misma gente con la que tuve esta conversación, volvemos a tener otro de esos diálogos que me irritan:
Él: No tenemos ningún trans en el grupo.
Yo: ¡Pero otra vez!
Él: ¿Qué quieres decir?
Yo: ¡¡¡Que yo soy trans y ya te lo he dicho antes!!!
Él: Uhmmm...
Silencio. Caras que se miran.
Él: Pero, ¿los trans te consideran trans? Porque vale, tú tienes interés en cosas de trans, pero no es lo mismo que ser trans.
Yo: ¡Claro que lo hacen! ¡Solo vosotros insistís en esto! Y sinceramente me molesta.
Silencio. Más caras que se cruzan miradas.
Él: Bueno, lo siento. Es que no lo sabía, porque no pareces trans. 

Esta puñetera conversación es tan insultante a todos los niveles que ya no sé ni para qué decir nada. Aparentemente yo no tengo derecho a decidir mi propia identidad. Si los demás trans, es decir, los de verdad,  me reconocen como trans, entonces todavía esta gente puede con esfuerzo identificarme como trans, pero si no, por supuesto que no. 

Me pregunto yo qué le parecería a uno de estos homosexuales si me niego a reconocer su identidad y le digo cuando insiste en que es homo, que a no ser que los demás homosexuales, esos con pluma y pose femenina, esos de verdad, lo reconozcan como tal, no me parece que lo sea. Seguramente se ofendería enormemente y le parecería una falta de respeto tal que me tacharía de homófoba y llena de prejuicios. Y con razón. Pero si yo me atrevo a sacar el cartel de la transfobia y los prejuicios aquí se me acusará de histérica.

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26 noviembre 2011

Mi familia y estar fuera del armario

Me preguntaba alguien si he contado a mi familia estas cosas que voy diciendo aquí. Bueno, en realidad se refería en concreto a mi identidad de género, a ser transgénero y a desear que me hablen con un pronombre por lo general masculino. Pero ya que estamos creo que esa pregunta se puede extrapolar a todos los demás aspectos no normativos de mi comportamiento.

La respuesta (como siempre) es un poco larga. Entre otras cosas porque no entiendo el concepto de familia del modo que supongo que lo entiende la mayoría. Y como ya he explicado aquí, para mí mi familia son las personas que yo elijo no las personas que comparten lazos sanguíneos o jurídicos conmigo.

Entonces, sí, claro, mi familia sabe de todo esto. ¿Cómo no van a saberlo si ellos son con los que quiero compartir todo esto?

Pero si además tengo que contestar a lo que saben o no todas esas personas que la sociedad ve como mi familia, entonces la explicación es más larga.

Todos, desde el primero hasta el último, saben que soy bisexual, porque todos han conocido parejas de varios géneros. Y me han oído decirlo y hablar de forma clarísima sobre ello. Hasta mi familia jurídica por la parte del hombre con el que estoy casada lo sabe y ha conocido a otras de mis parejas.

La gran mayoría sabe que soy anarquista relacional, porque han visto y oído de mis diferentes relaciones simultáneas. Y los que no lo saben, es porque la oportunidad no ha surgido, entre otras cosas porque vivo en Dinamarca, muy lejos de ellos.

En cuanto a ser transgénero, es un poco más complicado, porque no he tenido esa identidad de forma abierta y clara más que el último año y medio. Y no he estado en España en todo este tiempo, por lo que la gente con la que no tengo contacto habitual o contacto esporádico pero personal mientras estoy en Dinamarca, no ha tenido oportunidad de escucharlo. Pero vamos, los que me tienen en Facebook, tanto de mi familia biológica como de mi familia política lo saben seguro. Como los que hablan conmigo por Skype. Y mis hermanos conocen este blog, con lo que tampoco quedaría lugar a duda. Pero además con ellos en concreto también lo he hablado directamente.

Sobre el modo en el que quiero que se refieran a mí (todo esto de los pronombres y las terminaciones del lenguaje) estoy ahora empezando a salir del armario y pedirle a la gente que me hable en general en masculino. Así que solo unos pocos lo saben. Pero como ya habían oído lo de mi identidad de género, supongo que no les sorprenderá especialmente.

Sobre ser kinky, no es algo que oculte, pero tampoco es algo de lo que voy hablando a mi familia. Es decir, que si lo leen aquí o lo ven en Facebook, o si la conversación surge, pues vale, pero no hemos tenido esa charla que hemos tenido sobre otras cosas.

Y sobre todo lo demás, mi política, mis ideas y demás, pues depende de la persona. Si me gusta como persona o si considero que es relevante, pues claro. Si no, ¿para qué?

No sé si esto satisface la curiosidad o queréis saber más sobre las reacciones y demás...

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19 noviembre 2011

Por qué escribo en femenino

Como decía aquí, me gustaría poder utilizar un pronombre neutro para hablar de mí, y si no es posible, por lo general me siento mejor con las referencias en masculino que las referencias en femenino. Y sin embargo, cuando escribo en mi blog, lo hago en femenino. ¿Por qué?

Hay dos motivos:

1. Cuando empecé a escribir mi blog todavía no había salido del armario como persona transgénero, ni siquiera ante mí misma. Educada y socializada como he sido como persona de la que se habla en femenino, he internalizado ese lenguaje, aunque siempre me haya chocado oír frases sobre mí con palabras como "mujer", "chica", "madre", etc. y nunca haya conseguido identificarme con esos conceptos.

2. Ahora que ya estoy fuera del armario si lo mantengo en mi blog es por feminismo. Internet, como todos los demás campos, está lleno de contribuciones de personas de otros géneros que el masculino, pero por lo general se da por hecho que las personas que hay detrás de todo son hombres (cisgénero heterosexuales y masculinos). Por eso, al utilizar el lenguaje en femenino, hago visible que no soy un hombre.

De cualquier modo en los demás escritos que tengo, cuando hablo con otra gente y no publico en mi blog, mezclo géneros. Y eso es lo que me parece más natural para mí.

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16 noviembre 2011

Mi pronombre

Algunas personas me preguntan si prefiero que se hable de mí en masculino o en femenino, y yo suelo contestar que me da igual, que ambas cosas están bien porque ambas cosas en el fondo están mal ya que no soy ni hombre ni mujer. Pero en realidad me doy cuenta de que cuanto más tiempo pasa más me desagrada oír que alguien hable de mi en femenino. Especialmente en determinados contextos noto que no me gusta nada que la gente utilice el femenino, y cuando lo escucho me suele resultar extraño e incómodo. A veces incluso insultante y agresivo. Al contrario, cuando algunas personas utilizan el masculino me siento mejor, no porque crea ser un hombre o me sienta como tal, sino porque veo que aceptan y reconocen mi identidad transgénero. Y porque de algún modo siempre me he sentido más masculina que femenina en casi todos los aspectos. De hecho cada vez me identifico más con lo masculino y menos con lo femenino. Especialmente me agrada que la gente intercambie y que utilice el pronombre que siento más adecuado en el momento. Claro que eso es difícil para ellos.

Si pudiera elegir haría que todo el mundo me tratara utilizando zie (me gusta más que ze) en inglés o høn en danés, que son pronombres neutros con los que me identifico. En español no tenemos tal suerte. Lo más cercano es ello, pero es para cosas y no para personas, y yo me siento muy persona. Además tenemos la desgracia de acabar casi todas las palabras eligiendo un género. Y yo en muchísimas ocasiones (la mayoría, diría) odio cuando las palabras acaban en -a para referirse a mí. Preferiría que acabaran en -o o sino mejor todavía, en algo neutro como -e.

Sin embargo, y ya lo sé, mi blog está escrito en femenino. Pero hay un motivo, que explicaré en una de las siguientes entradas.

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07 noviembre 2011

El público de MIX Copenhagen no se mezcla mucho

Llevo ya unos días viendo películas, documentales, cortos y eventos en MIX Copenhagen y algo que ya he vivido en otros festivales de cine LGBT+ me vuelve a llamar la atención. Por lo general el público es muy diferente según el tipo de actividad o película. Casi se puede ver en la gente que está entrando a la sala si lo que sucede dentro trata sobre lesbianas jóvenes, gays interesados en sexo kinky, gente del underground queer o qué. La mayoría de los visitantes en cada película pertenecen precisamente a una determinada identidad de género, a una determinada orientación sexual, a una determinada subcultura dentro del movimiento LGBT+ o queer...

Por ejemplo fui a ver una película que supuestamente tiene atractivo para el público lésbico: Jamie And Jessie Are Not Together. Dentro de la sala, de casi 200 asientos, solo había 3 hombres, uno de ellos iba conmigo, otro trabaja como voluntario para el festival y el tercero iba con una chica. Es decir, que los hombres sencillamente no compran entradas para ver ese tipo de películas. Y de los muchos amigos y amigas que tengo trans no vi ninguno. Tampoco había gente con aspecto queer, o con aspecto más alternativo. Aunque no lo pueda saber con seguridad, la enorme mayoría allí presente parecían mujeres cisgénero que se identifican con ser lesbianas. Pero no solo eso, sino que además un determinado tipo de lesbianas. Las jóvenes de clase media, con aspecto mainstream lésbico y casi exclusivamente de etnia danesa.

Estuve sin embargo viendo Fake Orgasm, que claramente es un documental con un discurso queer y que por tanto atrae a otro tipo de gente. La misma sala, mucho más vacía, y con gente de aspecto mucho menos mainstream. 

También estuve viendo un debate sobre la despatologización de las identidades trans. La misma sala, esta vez casi llena de gente transgénero y queer. Los gays, lesbianas y bisexuales que conozco de los grupos cisgénero casi no estaban representados.

Así, aunque el festival se llame MIX y tenga la intención de mostrar la variedad que hay dentro de la sexualidad e identidad de género, el resultado acaba siendo que atrae a gente diversa para las diversas películas. Gente que no se mezcla y que por tanto casi no aprende nada de los demás modos de ser parte del movimiento LGBT+ o queer.

Y sin embargo,  dos cosas tienen éxito en este intento de mezclar a la gente.

Primero: la mayoría de los periódicos y televisiones cuando escriben sobre MIX recuerdan por primera vez que el ambiente LGBT+ está compuesto de muchas identidades diferentes. Así que para el resto de la sociedad hace su trabajo mostrando que somos diversos y no todos gays fiesteros.

Segundo: algunos eventos importantes reúnen a gente de todo tipo. Especialmente porque por primera vez estos grandes eventos no muestran necesariamente películas mainstream que representan a los gays o en menor medida a las lesbianas. Así, por ejemplo la proyección que hicieron gratuita para todo el mundo tres semanas antes del festival era con una película sorpresa, así que mucha gente diferente apareció para verla. El mayor éxito en la mezcla no obstante creo que va a ser la película de apertura del festival, Becoming Chaz, un documental trans, con atractivo entre los demás públicos mainstream por contar con Cher, e ir seguido de una gran fiesta para todo el mundo. El público por una vez de verdad era diverso. Además de los habituales gays y lesbianas que acuden a esta fiesta cada año, esta vez había bisexuales, queers, muchas personas bajo el abanico de la T, algunos heterosexuales cisgénero, algún que otro intersex y asexual... Por supuesto, siempre habrá gente que no estaba representada, pero para ser como es el resto del tiempo, lo considero un gran éxito. Especialmente porque estuvieron todos mezclados charlando, y porque disfrutaron todos de un documental que habla clarísimamente de identidad de género y lo enlaza con la orientación sexual. Esa sí fue una verdadera noche MIX, es decir, de mezcla.

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