Que expresar opiniones nacionalistas, racistas, xenófobas e islamófobas es algo enormemente peligroso que puede tener consecuencias terribles es algo que llevo denunciando en este blog desde el inicio y algo contra lo que lucho de forma constante en mi vida diaria. Y sin embargo, desgraciadamente, por lo general lo único que encuentro cuando muestro que estos sentimientos y discursos fobos avanzan a gran velocidad, especialmente en estas sociedades del norte de Europa, es oposición e insultos sobre mi supuesto propio racismo, invitaciones a irme de este país, acusaciones sobre lo mucho que miento, etc.
En las últimas horas tristemente el mundo entero está viendo las consecuencias que el clima de odio racista, islamófobo, xenófobo y nacionalista ha producido en nuestros vecinos noruegos. Tener este tipo de discurso abiertamente lleno de odio, como ya denunciaba hace más de dos años aquí, crea un país en el que la gente empieza a ver como normal y aceptable lo que son en realidad actitudes llenas de odio. Y esto lleva a que se acabe interiorizando una gran parte de ese discurso fobo. Con ello la sociedad en general se transforma en un lugar más peligroso en el que los radicalismos verbales se pueden transformar en acciones concretas. En su mayor parte estas acciones se convierten en leyes y actitudes que oprimen, marginan y discriminan a los sectores de la población objeto de semejante odio. Pero en ocasiones estas acciones también se pueden convertir en violentos ataques. El clima de violencia verbal y legal que vivimos no es de extrañar que se transforme en violencia física en manos de perturbados.
En los últimos años Escandinavia ha estado llena de los discursos cargados de odio que sus políticos y medios de comunicación producen y crean. La sociedad en general ha girado hacia la derecha política. Las actitudes xenófobas y racistas han avanzado enormemente. La islamofobia es el pan de cada día en cada uno de los periódicos, radios, televisiones y partidos de estos países, incluso los que pertenecen a la izquierda. El nacionalismo avanza a gran velocidad. Los grupos neonazis son un enorme problema en varias de nuestras ciudades. Pero lo que es peor, el nacionalismo supuestamente "no peligroso" vendido por los partidos racistas triunfa y se extiende a todos los demás partidos y sectores de la sociedad. Aquí no se puede vivir sin que pase un día en el que puedas respirar aliviado por no haber oído o visto algo nacionalista, xenófobo, racista o islamófobo. Ni un solo día. En este ambiente, ¿quién se puede extrañar de sus consecuencias? Ahora vemos las más dramáticas y visibles, las que afectan a toda la población, las que son portada de los periódicos mundiales. Pero el resto del tiempo muchos de los habitantes de a pie sufrimos las consecuencias menos dramáticas y visibles, pero en algunos casos igual de letales. Alguna gente en Escandinavia sufre ataques e incluso muere por estas fobias, no es algo nuevo. La diferencia reside en que normalmente es de otra forma (por negligencias, maltrato, denegación del derecho al asilo político, etc.) y es otra gente (los inmigrantes, los pobres, las minorías religiosas o étnicas).
En Noruega en las últimas elecciones el 22,9% de los votantes lo hizo al partido xenófobo, Fremskrittspartiet. Fue el segundo partido más votado. En Dinamarca en las últimas elecciones el 13,9% votó al partido xenófobo, Dansk Folkeparti. Fue el tercer partido más votado, pero su poder es enorme, ya que formó una alianza con el partido ganador. En las nuevas elecciones que serán en octubre este año muchos creen que crecerá considerablemente. En Suecia en las últimas elecciones el partido xenófobo, Sverigedemokraterna, consiguió el 5,7% de los votos y con ello acceso por primera vez al parlamento nacional. Como podéis ver, la tendencia está clara. Y lo que es peor, estos partidos influyen enormemente en el discurso político de los demás, porque ven que pierden terreno. Así ahora en todos los demás programas políticos se incluyen de un modo u otro propuestas inspiradas por estas agendas nacionalistas, xenófobas, racistas e islamófobas.
Sin embargo, no olvidemos que esto no es un problema solo escandinavo. En España el nacionalismo xenófobo también crece. Y la islamofobia desde luego no es algo nuevo en nuestra sociedad. Tan solo hay que darse una vuelta por Facebook para ver la proliferación de grupos como "Los españoles primero". Algunos partidos políticos también incluyen ya agendas claramente influidas por esta ola de fobia europea.
Por otra parte, aunque no sea sorprendente, no hay que dejar de notar la reacción mundial a lo sucedido ayer en Noruega. Los medios de comunicación acusando sin fundamento a los musulmanes, ¿cómo no? Y en general nadie levantó una ceja al oír estas suposiciones. Lo cual demuestra el terrible mundo en el que vivimos, cuando se puede dar por supuesto sin provocar rechazo y un enorme escándalo que una determinada religión o grupo étnico sean igual a semejantes actos bárbaros. Una vez visto el error, ahora en todos los medios nos dejan hiper claro que el sujeto de tales acciones fue un "noruego", es decir, uno de "etnia noruega" y además "cristiano". Cualquier persona ingenua se debería preguntar cuál es la relevancia de la etnia o la religión del tipo en cuestión. PERO claro, en este mundo en el que vivimos son datos de enorme importancia para poder situar las culpas. Es cristiano, entonces no es por religión. Es noruego de los de toda la vida, entonces tampoco es por la educación que le ha dado su familia, su origen étnico, las costumbres de su país de nacimiento, etc. Otra cosa muy diferente sería si el tipo en cuestión hubiera sido musulmán, hijo de marroquíes y con la piel oscura. Entonces ya tendríamos una explicación "lógica" para lo sucedido. Tendríamos un motivo más, de tantos, para endurecer nuestras leyes sobre inmigración, sobre libertad religiosa, sobre integración cultural... y para poder apuntar con el dedo a un grupo al que ya se sabe que se puede apuntar.
Y si no os lo creéis, mirad por favor los que sepáis noruego (y los demás podéis usar Google Translator), el comunicado de prensa del partido xenófobo noruego de ayer. Según ellos este no es el momento de establecer conclusiones políticas sino de estar unidos. Por supuesto, porque ahora no les conviene. Sin embargo, ¿cómo hubiera sido su comunicado de prensa si el terrorista se hubiera llamado Mohammed? Además de ser fácil de imaginar, solo hay que darse una vuelta por su archivo de noticias para ver el doble rasero que utiliza este tipo de gente foba.
Concluyendo, en un clima fobo de odio, está claro que lo que se produce es odio y violencia. Tal vez es el momento para empezar a replantearse el modo en el que se habla de determinados grupos y personas en nuestras sociedades.











