Como ya he contado alguna que otra vez, tengo una cuñada que tiene una pareja estable con un hombre de Irán. Este año, por fin tras varios años deseándolo, se decidieron a visitar juntos Irán para que ella pudiera conocer a la familia del hombre y su cultura. Mi cuñada lo estaba deseando y, siendo como es de trotamundos, estaba emocionada con la idea. Para su sorpresa un montón de personas intentó convencerla de que no era una buena idea. No solo por la situación del país, que tal vez lo hubiera entendido mejor, sino por su propia pareja. De repente de entre sus amigos y compañeros de trabajo empezó a recibir consejos estilo "No sin mi hija", esa horrible película americana de principios de los noventa que tan malísima fama le ha dado a los hombres iraníes y por extensión a todos los hombres musulmanes por estar llena de estereotipos y demonizar a los hombres de esas culturas viéndolos desde el punto de vista de una histérica islamofobia estadounidense. Mi cuñada, claro, la primera vez pensó que la persona en cuestión era un poco descerebrada y ya. Pero cuando la historia se repitió una y otra vez ya no sabía si tomárselo mal o si simplemente reírse de su ignorancia. Los consejos variopintos incluían de todo: no dejes que él coja tu pasaporte, no te dejes encerrar en un lugar del que no puedas salir, no confíes en él que cuando vuelva a su país vas a ver su auténtica cara...Voy a añadir que todos estos consejos tan poco amables y tan llenos de islamofobia e incomprensión salían de bocas tanto danesas como españolas, ya que mi cuñada tiene muchos conocidos españoles debido a su trabajo.
¡Y es que tiene huevos lo que hay que oír acerca de la persona que uno ama solo porque sea de un país musulmán!






