02 agosto 2008
¡El agua de los lagos suecos es coca-cola!
En este viaje a Suecia he descubierto algo que no sabía: todos esos lagos paradisiacos que uno ve en los catálogos turísticos de Escandinavia y que parecen tan limpios y tan idílicos, rodeados de bosques, con nenúfares, piedrecitas y una barquita de un típico rubio pescando, todos tienen el agua más marrón que la coca-cola. De hecho aparentemente se dice que tienen color coca-cola. Pero eso sí, no es porque estén sucios, ¡es porque están oxidados! Resulta que la tierra tiene tanto hierro que el agua tiene ese color. A 10 cm de profundidad ya no ves NADA. ¡Y yo no lo sabía! Como siempre los he visto desde lejos o cuando era invierno y estaban helados, no se me había ocurrido que su agua fuera diferente.
Öland, la isla del sol y el viento
Sin tener muy bien un plan definido para las vacaciones en Suecia se nos ocurrió pensar en ir a Öland, que es una isla alargada que está en la otra costa de Suecia, en el Báltico. K había estado de pequeño de camping con sus padres de camino a Gotland (la isla de los vídeos de Roxette de Look Sharp) pero no recordaba mucho.
La isla me ha encantado y creo que a K también. Es larguísima, más de lo que parece. La parte sur está declarada de interés cultural para la humanidad por la UNESCO. Es muy diferente al paisaje normal de Suecia: amarillo, plano, casi sin árboles, con campos y casitas de madera rojas y alargadas. Para mí, española, la parte norte sin embargo era más bonita: verde, con bosques de abedules que tienen un verde claro precioso y con bosques de coníferas, con playitas y cabañas, con prados verdes llenos de vacas, con formaciones rocosas impresionantes, incluso alces (aunque no he visto ninguno, solo las señales por la carretera)... Y toda la isla llena de preciosos molinos de viento tradicionales, que le dan un carácter muy pintoresco. Además había muchos restos arqueológicos, piedras colocadas representando barcos como tumbas, ruinas de fortalezas, etc. Todo muy exótico y muy bonito.
Curiosamente la isla es un sitio de vacaciones de verano para los suecos, alemanes y daneses, pero no se oía ningún otro extranjero, ni se veían por ningún sitio. El resultado era una prevalencia alucinante de gente rubísima, más que en ningún sitio que haya estado de Escandinavia.
Y el agua del mar estaba clarísima y en calma, porque hacía un tiempo excelente para ser allí, unos 20-25 grados por el día, y casi sin viento.
Una verdadera preciosidad de sitio que si podéis visitar con coche os recomiendo.
La isla me ha encantado y creo que a K también. Es larguísima, más de lo que parece. La parte sur está declarada de interés cultural para la humanidad por la UNESCO. Es muy diferente al paisaje normal de Suecia: amarillo, plano, casi sin árboles, con campos y casitas de madera rojas y alargadas. Para mí, española, la parte norte sin embargo era más bonita: verde, con bosques de abedules que tienen un verde claro precioso y con bosques de coníferas, con playitas y cabañas, con prados verdes llenos de vacas, con formaciones rocosas impresionantes, incluso alces (aunque no he visto ninguno, solo las señales por la carretera)... Y toda la isla llena de preciosos molinos de viento tradicionales, que le dan un carácter muy pintoresco. Además había muchos restos arqueológicos, piedras colocadas representando barcos como tumbas, ruinas de fortalezas, etc. Todo muy exótico y muy bonito.
Curiosamente la isla es un sitio de vacaciones de verano para los suecos, alemanes y daneses, pero no se oía ningún otro extranjero, ni se veían por ningún sitio. El resultado era una prevalencia alucinante de gente rubísima, más que en ningún sitio que haya estado de Escandinavia.
Y el agua del mar estaba clarísima y en calma, porque hacía un tiempo excelente para ser allí, unos 20-25 grados por el día, y casi sin viento.
Una verdadera preciosidad de sitio que si podéis visitar con coche os recomiendo.
De camping... ¡y en Suecia!

Después de estar escuchando durante años a mi hermana y mi cuñado sobre las maravillas de ir de camping y debido a nuestros escasos medios económicos en el presente, por primera vez me he ido de vacaciones de camping.
K ya tiene experiencia, lo hacía de pequeño con sus padres todos los años, incluso en condiciones no muy buenas. Su madre todavía recuerda como el horror unas vacaciones en Noruega en las que estaban de camping y llovía casi todo el tiempo, además de hacer esa temperatura tan guay de Escandinavia, así que no hacían más que ir en busca de sitios donde poder meterse a cubierto por el día, para tomar cafés, ver museos o lo que fuera con tal de estar en un sitio con techo que no fuera de lona.
Yo solo había estado una noche en un camping de Wadi Rum, el desierto en Jordania. Pero el resto de las vacaciones fueron en hotel, con lo que soportar las condiciones más primitivas de esa noche para un ser que ama el lujo como yo era más fácil.
Bueno... pues esta vez tomamos el coche prestado, nos compramos la tienda más barata (y realmente barata fue, 139kr, ni 20 euros) y cruzamos el puente a Suecia. Pensábamos estar una noche. Al final se convirtieron en tres.
Y tengo que decir, V y M, que sí, que tenéis razón, que mola ir de camping y que está muy bien eso de poder estar fuera en la naturaleza y no tener que pagar tanto para ir a un hotel. Al final lo más caro de nuestras vacaciones ha sido el diesel, considerando los precios que hay ahora. Y el camping en el que estuvimos estaba muy bien: con varias playas, muchas cabañas, tiendas de campaña y autocaravanas, piscina, tienda, restaurante, cocina, lavandería, duchas, etc. Pero nosotros solo usamos un trozo de césped y las playas. Por el día estuvimos fuera del camping, viendo sitios y por la noche cenábamos allí, charlábamos alrededor de una hoguera y dormíamos.
Lo mejor de todo es ver que uno sobrevive a no tener tantas cosas de lujo y que, aunque por la noche hacía frío (era Suecia, no hay que olvidarlo) y la primera noche también una humedad increíble, la experiencia ha sido muy agradable. ¡Ojalá podamos repetirlo!
Aprobar las oposiciones
Hoy me he enterado de que una de mis amigas, AM, ha aprobado las oposiciones que tanto tiempo lleva preparando. Aunque, como ya he explicado en otro sitio, yo no creo en eso de opositar, estoy muy contenta por ella porque ella evidentemente sí que cree en ello. ¡Así que enhorabuena AM!
Desgraciadamente mi amiga E sin embargo no las ha aprobado, así que me imagino que debe ser duro volver a tener que ponerse otro año con lo mismo, si es que pretende volver a intentarlo, que todavía no lo sé. De todos modos, E, no te agobies. Hay muchas otras cosas más importantes y también muchas posibilidades de trabajo sin tener que ser a través de las oposiciones. ¡Mucho ánimo!
Desgraciadamente mi amiga E sin embargo no las ha aprobado, así que me imagino que debe ser duro volver a tener que ponerse otro año con lo mismo, si es que pretende volver a intentarlo, que todavía no lo sé. De todos modos, E, no te agobies. Hay muchas otras cosas más importantes y también muchas posibilidades de trabajo sin tener que ser a través de las oposiciones. ¡Mucho ánimo!
Decepción de chocolate

Aquí nuevamente pensando en chocolate... Pero esta vez de forma negativa... o no exactamente. Me explico. Resulta que me estaba comiendo un helado de chocolate y bastante rápidamente ya me sentía hartita del helado. Entonces me puse a pensar que eso en realidad me pasa muy a menudo. El chocolate tiene algo que hace que al verlo me den ganas de comerlo. Pero luego cuando lo como en general me siento decepcionada. Sí, sabe bien, o al menos la mayoría de las veces, pero en general no sabe igual de bien que uno recuerda o igual de bien que la pinta que tiene. Y es que en general o es un chocolate mediocre sino directamente malo, sin casi cacao, o con mala grasa, o con demasiada leche, o está en una tarta aburrida, en un helado de mala calidad, en un postre demasiado dulce, en un bollo demasiado grasiento... Por lo que aunque insisto e insisto en comprar cosas con chocolate o en elegir la versión con chocolate, al final rara es la vez que siento que lo que como es una auténtica delicia o incluso mejor que imaginaba. Claro que eso también pasa... como con los chocolates belgas rellenos de nata fresca.
Las respuestas personales a veces llegan por email
Llegamos de las vacaciones y en un impulso incontrolable, a las 2 de la madrugada encendí el ordenador para ver si teníamos una respuesta de HH... Nos habíamos estado preguntando en Öland si lo estaría pensando, si ya habría llegado a una conclusión, si tardaría mucho en contárnoslo después de tomar su decisión, si lo haría de forma personal o por email... Y aunque sinceramente no esperaba encontrar ningún email, para mi sorpresa allí estaba, el email de HH con explicaciones y la respuesta... Y, como era de imaginar y suponer, es no. Por supuesto que entiendo, e igual le pasa a K, que la respuesta sea no. De hecho, suponíamos que sería así, y ella mismo dijo ese día al preguntárselo que creía que no, pero... pero aún así duele oírlo porque eso significa con casi total seguridad que en nuestra vida en pareja no habrá hijos. Sin embargo, los dos creemos que hicimos bien en preguntárselo y que en conjunto ha sido una experiencia muy positiva que nos ha acercado más entre nosotros, mucho más a ella, y que nos da un poco de paz en la cabeza sin tener que temer lamentarnos en el futuro por no haber hecho la pregunta.
Una dulce sensación
El martes por la mañana, después de dormir unas pocas horas en las que no dejé de dar vueltas a la charla con HH, de camino a nuestras vacaciones de camping en Suecia iba en el coche soñando con los ojos abiertos y disfrutando de una sensación muy agradable de felicidad sincera y profunda. HH además por la mañana temprano había contestado a nuestro email de la madrugada anterior de forma muy emotiva... Así que estaba en el séptimo cielo nadando en un mar de felicidad... Y es curioso que sea con alguien de la familia de K, porque normalmente esa sensación la tengo solo en muy rara ocasión con alguno de mis amigos o con K. Y no era solo por haberle preguntado la pregunta impreguntable, valga aquí la redundancia, sino por todo ese ambiente mágico de estar en la naturaleza en la oscuridad con la luz del fuego y con esa charla íntima y ese increíble círculo de confianza que se había creado. Una experiencia realmente positiva. Cómo me gustaría poder contárselo y agradecérselo. Preguntar algo extrañísimo después de mucho pensarlo
El lunes por la noche quedamos con HH, una de las hermanas de K. Nos autoinvitamos a su casa de verano en las afueras de Copenhague, en un sitio muy verde y silencioso, con la intención de poder tener una conversación privada sin gente alrededor, camareros que van y vienen, locales que cierran, etc., para pasar una tarde agradable y, si la situación lo propiciaba, poder hacerle una pregunta de lo más privado, íntimo y personal que se nos pueda ocurrir: ¿quieres ser madre de alquiler?
Llegamos a las 20 y ella llegó 45 minutos después en su bici. Nos sentamos en el jardín a ser comidos por los mosquitos mientras nosotros comíamos un bollo de chocolate y disfrutábamos de un café descafeinado. Hablamos y hablamos y se hizo de noche. Como la zona es de campo y la luna era diminuta, estaba muy oscuro y lo único que se veía eran nuestras caras alrededor de las velas. El ambiente, pues, muy acogedor e íntimo.
Hablamos de todo un poco, de forma muy personal, sobre sus cosas, su familia, nuestras cosas, etc. Tuvimos una de las mejores conversaciones que creo haber tenido con nadie. Y ya de madrugada K finalmente se decidió a hacerle la pregunta. Le contó sobre nuestro deseo de tener hijos, sobre cómo son las reglas de adopción, etc. y de repente le dijo "y entonces habíamos pensado que tal vez te gustaría ser madre de alquiler". La primera reacción de HH fue "pero soy demasiado vieja". Inmediatamente cambió y empezó a darle vueltas y a imaginárselo. ¿Cómo sería? ¿Qué dice la ley? ¿Y el parto? ¿Y la lactancia?... HH tenía la sonrisa más maravillosa hablando de todo esto. Así que claramente nuestra pregunta no le había ofendido o parecido mal como nos preocupaba tantísimo. Y finalmente nos dio las gracias por la confianza y dijo que aunque creía que la respuesta sería no, que quería tiempo para pensárselo.Así pues, después de meses dándole vueltas pensando si sería una barbaridad preguntar algo así, si habría otros métodos y formas que no incluyeran preguntárselo, si tendríamos el valor de hacer la pregunta, si lo tomaría como una ofensa, si diría que no inmediatamente, etc., después de todo eso llegó la noche en la que finalmente habíamos acordado hacer la pregunta si el ambiente así lo invitaba... y sucedió y HH reaccionó de la forma más maravillosa que pueda imaginarme. En lugar de ofendida o asustada o extrañada o similar, con la sonrisa y la actitud más sincera que hubiera podido desear.
Al llegar a casa estábamos los dos tan afectados con la tarde que le mandamos un email a las 3 de la mañana para contarle nuestra inmensa alegría por habernos atrevido a hacerle la pregunta fuera cual fuese el resultado.
Después de decirle adiós a los hijos
Después de decirle adiós a los hijos, al poder tenerlo, adoptarlo o lo que fuera, después de discusiones, lloros, charlas, decisiones, dudas, etc... después de todo eso K llegó un día y dijo que quería que probásemos esa última opción: preguntarle a su hermana HH. Él había sugerido esa posibilidad hacía meses de broma y después poco a poco habíamos hablado sobre ello muchas veces, valorando la situación, analizando nuestros sentimientos al respecto, intentado imaginar los sentimientos de HH ante tal pregunta, intentando entender si era posible hacer la pregunta, si era terrible hacerla... Habíamos estado meses dándole vueltas un poco como tontería mientras mirábamos otras opciones y por fin, sin más salidas, después de haberme dado por vencida y haber decidido que era el fin del proyecto de tener hijos, K sintió que si no lo preguntábamos después en el futuro nos lamentaríamos por no saber qué es lo que habría pasado si lo hubiéramos hecho. Así que finalmente pensó que si en algún momento la situación invitaba a la pregunta, debíamos hacerla aún esperando como respuesta un no...01 agosto 2008
La representación en pantalla de mi amor de juventud
Si la chica de la que estaba enamorada durante toda mi adolescencia hubiera sido una famosa actriz de Hollywood, yo creo que hubiera sido Winona Rider. O al menos eso pensaba yo entonces mientras veía la peli Mermaids con ella y Cher, en la que hace de chica modosita, religiosa y puritana pero que en el fondo es una salidilla. Así es como yo me la imaginaba entonces... o como deseaba que fuera. ¡Lástima que en la vida real no fuera tan atrevida como en la peli! ¡Porque hubiéramos tenido unas tardes mucho más divertidas!


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