10 enero 2012

El motivo (no tan) oculto de tu sí

Dices que sí a visitarme en Berlín y que te hace ilusión por ir a esa ciudad que tanto deseas conocer, y por hacerlo conmigo. Añades alegremente que nada tiene que ver con que el uno no vaya a estar en Copenhague en esa fecha y que el otro viva en nuestro lugar de destino. Das como explicación que aunque fuera en otra fecha en la que el uno estuviera aquí hubieras dicho que sí, y que con el otro ni siquiera te hablas y que no le tienes ni de contacto en Facebook. Y sin embargo, qué curioso me resulta al día siguiente de oír esa frase ver que en mi muro aparece que te has hecho amiga de él por Facebook nuevamente.

Siempre igual. Si me dijeras directamente que uno de los motivos por los que quieres ir allí es que él está, y que estás deseando volver a estar entre sus piernas, me sería mucho más fácil de comprender y celebrar que lo que haces ahora. Me dices que no es así y en cuanto me giro me dejas ver que en tus planes (o por lo menos en tus deseos que intentas transformar en planes) está verle durante tu visita. Si no, ¿para qué te haces su amiguita cibernética otra vez justo ahora? Y en realidad lo entiendo. Si yo fuera de viaje contigo a Ciudad Real, iría rogando a Thor cruzarme con ella, aunque el motivo principal de mi viaje fuera ir contigo y pasarlo bien a tu lado. Pero sin embargo yo no me andaría con tantas tonterías. Te lo diría. Te lo mostraría. Y de hecho es posible que acabaras hasta harta de oír mis recuerdos, mis planes y mis deseos. Pero no, tú decides decir una cosa cuando yo sé que tú deseas otra... especialmente porque luego me muestras esa otra cosa. Y en lugar de hacerme entenderte y estar a tu lado, apoyar tus decisiones y disfrutarlas contigo, lo que haces es negar su realidad pero luego dejarme entrever que por supuesto, yo tengo razón al suponer lo que presupongo. Por lo que entonces sí que me entra la duda y me hace pensar que en realidad el único motivo de ir allí es ese y no yo, cuando antes pensaba que ese es uno de los motivos y yo soy otro. Porque, si fuera una combinación de ambos, ¿para qué mentir? ¿Para qué ocultarlo? ¿Cuál sería el problema en ello? 

Y para rematarlo, si no eres clara en esto, también me hace dudar de la sinceridad de la respuesta sobre la fecha y que el otro vaya a estar de viaje. Y yo no quiero dudar, quiero tener certezas, pues me son mucho más comestibles que las irritantes dudas y los subterfugios que las ocasionan.

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4 comentarios:

  1. Anónimo11/1/12 0:24

    "Y yo no quiero dudar, quiero tener certezas", bueno, pero no importa sólo lo que tú quieras.

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  2. Es cierto, no importa solo lo que yo quiera. Pero importa lo suficiente como para que si no hay lo que yo quiero no hay nada. Luego la otra persona pone sus propios límites y qué es lo quiere y lo que tiene que haber para que haya algo para ella.

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  3. Si vienes a Berlín me dejas que te invite a un café? me encantaría charlar contigo :)

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  4. HECHO!!! Envíame un email o déjame tu email aquí y acordamos algo :-)

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