25 julio 2010

La generación post nazi española

Los españoles que nacimos en mi generación somos como los alemanes que nacieron justo al final de la Segunda Guerra Mundial o justo después de ella. Nosotros, como ellos, hemos crecido en un ambiente en el que se ha intentado tapar el pasado y que nos ha convertido en verdaderos ignorantes de nuestra propia historia. No sabemos nada de la época de la dictadura. No tenemos ni idea de la Guerra Civil. Vivimos la transición sin entender bien lo que pasaba. Nunca aprendimos en el colegio nada sobre lo que nuestros padres o abuelos hicieron. No se nos enseñó la historia reciente de nuestro país. Horas y horas de clases sobre historia antigua, descubrimientos de América, reconquistas y demás y ni una palabra sobre el último siglo. Somos como los hijos de los nazis. Nuestros padres en su mayor parte participaron en una época de la que no podemos estar orgullosos. De la que ellos mismos no pueden estar orgullosos. Y por eso no se nos ha hablado nunca de ello. Como ellos, es solo al salir fuera de España que durante todos estos años hemos oído hablar con claridad y crudeza sobre el pasado de nuestro país. Cualquier estudiante extranjero sabe más del Franquismo y la Guerra Civil que un español medio.

Ahora, igual que pasó en Alemania tras varias décadas, por fin se empieza a hablar de toda la escoria que se oculta bajo esas páginas de historia no escritas en los libros de texto infantiles de España. Ahora se empieza a hablar de responsabilidades, tumbas, fusilamientos, acuerdos injustos, amnistías inválidas, leyes ilegítimas... Ahora los hijos españoles de los equivalentes a los nazis alemanes nos despertamos de nuestro sueño y descubrimos que en nuestro pasado hay mucho dolor, muchas lágrimas, mucha sangre, mucha injusticia. Ahora empezamos a mirar al pasado del modo en el que hay que mirarlo: buscando hechos. ¡Ya era hora! ¡El resto del mundo ya nos ha mirado así durante la última mitad del siglo pasado y todo el presente!

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3 comentarios:

  1. Otros países25/7/10 21:02

    Los argentinos de mi generación -cerca de 30 años- tuvimos la extraña fortuna de saber desde muy chicos acerca de los crímenes de lesa humanidad que cometió la última dictadura militar. Uno de los mentirosos argumentos para que no se juzgara a los culpables fue y sigue siendo en favor del futuro, de las generaciones que no vivimos en aquellos años, para dejar atrás el pasado y comenzar de nuevo. No: quienes no vivimos esa época de espanto precisamos tanto como todos que haya verdad y justicia, y saber qué pasó con cada desaparecido, hijos, nietos, para no avergonzarnos de vivir en este país. A favor, el juicio a las juntas, muy atrás, las leyes de obediencia debida, punto final y el indulto, pero por las luchas populares se han iniciado nuevos juicios a los genocidas.
    Sí, desde otros países a veces nos resulta al menos llamativo que España y otros se sumen a guerras santas pero que no sólo no revisen e intenten hacer justicia a sus compatriotas torturados, exiliados, asesinados, sabiendo que no es fácil, y señalen espantados a supuestos "dictadores" de otras regiones del mundo. Con afecto hacia el pueblo español pero no hacia sus asesinos de estado y cómplices, "por qué no se callan -y ponen huevos".
    Un abrazo.

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  2. TOTALMENTE DE ACUERDO. Y no solo eso, sino como bien dice Vinc,ent Navarro en su " El Subdesarrollo social de España", toda la estructura de represión del franquismo continuo en la democracia, y si analizamos un POQUITO el sistema educativo nos daremos cuenta. La autoridad del profesor, el MIEDO que hay en las clases, la gente no pregunta, la gente no valora el conocimiento como se fomentaba en la República, sino simplemente pasar los exámenes; pero también esa autoridad macabra que emana la policía ( en Dinamarca es diferente), la figura del padre como punto de referencia en las familias, el papel de la iglesia católica tan acostumbrada a campar a sus anchas por todas partes, la autarquía cultural " como en España no se vive en ningún sitio" y un largo etcétera. Porque cuarenta años de dictadura no acabó tras la muerte de franco, continua de una manera peligrosamente oculta incluso hasta hoy en día y yo, viviendo en Dinamarca, cada vez me doy más cuenta de ello.

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  3. Otros países26/7/10 21:56

    Puede resultar muy odioso para algunos que hable sobre España siendo argentino, disculpas si ofendí algún nacionalismo noble -¿existe eso? O_O-. Si algo aprendimos acá es que las dictaduras no son meramente circunstanciales, precisamente, el daño que provocan se extiende más allá de su más o menos breve existencia como dictadura militar. El aparato represivo que instauran persiste durante muchas décadas y a fuerza de mucho trabajo popular logra tenerse consciencia de ello, lo primero, e intentar desmantelarlo, luego, cosa muy difícil y que, quiérase o no, involucra violencia. ¿Cómo acabar, por ejemplo, con la policía asesina sin combatirla? Con cursos de democracia y DDHH no basta. Pero en todas partes tenemos una considerable porción de la población que sigue adhiriendo a los dictadores, trabajadores inclusive, y allí me parece que es donde se pone más difícil, porque no son nuestros enemigos los laburantes que se comen la mierda.

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