El caso es que para animar a la gente a visitar el sitio la Ópera Real nuevamente había organizado un escenario, menos pomposo que el de Fælledparken, pero con un techo de lona para evitar la lluvia, que hoy no faltaba. Sin embargo el público sí. Curiosamente, aunque eran algunos de los mismos tenores y sopranos, incluso algunas de las arias eran las mismas, esta vez en lugar de 50.000 no había más que unas decenas de personas de pie y como cien sentadas en los restaurantes comiendo al son de la música. ¡Y es una pena! La plaza es preciosa, muy adecuada para la ópera, y estaría genial que organizaran cosas de este estilo el verano que viene.

Eso sí, pijos haciendo que les interesaba la ópera mientras el chef de turno les explicaba la comida cara no faltaban.

Y supongo que lo malo es que como no habia nadie el a~o que viene ni se lo plantearan. Una pena.
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